Se impuso en dos sets (6-4, 6-4) al verdugo de Rafa

Zverev aplasta a Thiem y sucede a Nadal como campeón del Mutua Madrid Open

Zverev
Zverev, con el trofeo de campeón del Mutua Madrid Open. (AFP)
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Rafael Nadal tiene un dignísimo sucesor como campeón del Mutua Madrid Open. Alexander Zverev se impuso en la final del Masters 1000 de la capital de España tras derrotar de forma clara (6-4, 6-4) a un Dominic Thiem que no le encontró la cara al partido en ningún momento y al que le pesó la presión de sentirse favorito al triunfo final. De esta manera, Sascha consigue su tercer título de esta categoría, el primero en una Caja Mágica que se llenó para ver el duelo entre dos de los grandes tenistas del futuro.

No estaba Nadal, pero pasar de puntillas sin mencionar al manacorense en esta final era algo que el público, que abarrotó las gradas del estadio Manolo Santana, no iba a permitir. “¡Vamos Rafa!”, espetó un aficionado antes de que Thiem y Zverev jugaran el primer punto del partido. El ídolo del Mutua Madrid Open sigue en la memoria de los aficionados.

El encuentro iba a comenzar con un Thiem tremendamente errático, algo que le costó el servicio con el que comenzó el choque. Peligrosísimo ante Zverev, que no había perdido su saque en lo que llevábamos de torneo y no estaba dispuesto a cambiar la tónica en la final. El espigado alemán, siempre atinado en los partidos en los que se juega el título, confirmó el break y supo afrontar el resto de juegos hasta llegar al que podía decidir la manga a su favor.

Con el servicio como aliado, Sascha se repuso de las dudas iniciales que dieron ventaja a Thiem y acabó cerrando el parcial con un grito poderoso que sonó como un estruendo en la fría tarde madrileña. Zverev amenazaba con dejar la final en poco más de una hora de duración, como hizo con Shapovalov, y el público presente en la Caja se decantó por su rival como única cura posible para alargar el partido.

No sirvió de mucho, pues Zverev volvía a dar un zarpazo de inicio para arrebatar a Thiem el saque. Otra vez le ocurría lo mismo al austriaco, demasiado presionado ante la posibilidad de ganar su primer Masters 1000, en el que además partía como ligero favorito. No pudo verse la versión potente e intimidante de Dominic, la cual le salió tan natural en cuartos frente a todo un Rafael Nadal pero que no encontró en un encuentro que Zverev se llevaba, tras cerrar el segundo parcial con la misma fórmula del primero, y con un nuevo grito que retumbará en Madrid hasta el año que viene.

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