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LAS PALMAS – REAL MADRID: JORNADA 30 DE LIGA

Bale se apunta a Turín

  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Una hora en modo Champions le bastó al Real Madrid para conseguir un triunfo plácido y cómodo ante Las Palmas, que demostró que tiene un pie en segunda por deméritos propios. Bale, doblete incluido, fue el hombre del partido. Desbordó desde la izquierda con su zancada percherona y enseñó a Zidane sus credenciales para Turín. Así que habrá debate y tres hombres para un puesto: Bale, Isco y Asensio. Y sólo puede jugar uno.

Zidane ponía un once con más novedades como el catálogo de Ikea, quizá con la cabeza puesta en el partido de la Juve, que es el que importa. Se habían quedado en Madrid Ramos, Kroos, Marcelo, Isco y Cristiano, así que el equipo titular ante Las Palmas estaba plagado de meritorios. De los fijos estaban Keylor, Varane, Casemiro, Modric y Benzema. La mitad del equipo, vamos.

Entraban Nacho al lateral derecho y Theo al lateral zurdo, también Vallejo volvía a jugar un partido después de un par de meses en la enfermería. En el mediocampo, Zidane volvía a apostar por esa fórmula de cuatro centrocampistas con dos exteriores (Lucas y Asensio) que tan bien funcionó en París. Arriba, a falta de Cristiano, Bale y Benzema compartían delantera.

Nació vivo el duelo. La necesidad obligaba a Las Palmas a la machada de ganar a un Real Madrid que descuenta fechas del calendario liguero desapasionadamente, con la rutinaria desafección de un funcionario en satisfecho. Vamos, que cada partido de Liga es para hacer tiempo en lo que llega la Champions. Y los de Jémez dieron el primer aviso al filo del minuto 5 con un disparo cruzado de Calleri que se marchó desviado. Respondió Bale con un desmarque de ruptura mal finalizado con una defectuosa volea.

Cocía el Madrid el partido a fútbol lento. Modric empezó a bailar con la pelota y encontraba los caminos hacia Asensio, Lucas y Bale. Las Palmas concedía bungalows entre sus centrales y los delanteros blancos merodeaban en busca del alquiler de una parcelita de área. Ambos equipos se podían con la pelota y se mostraban tolerantes en defensa como unos padres hippies.

Duelo abierto sin defensas

En el 13 Benzema volvió a mostrar su desquiciante capacidad para fallar goles. Lucas robó y Asensio asistió, pero Karim sacó un tiro dulce y blandito como una torrija. Chichizola atrapó en dos tiempos con algo de apuros. El fallo de Benzema fue el primer aviso de que el Real Madrid se estaba haciendo con los mandos del partido.

Diez minutos después fue Asensio el que rondó el 0-1 después de una gran maniobra de Benzema en mediocampo y una asistencia perfecta y cruzada de Bale. Asensio se plantó ante Chichizola y el meta argentino evitó el tanto con las yemas de los dedos. Y en el 25, a la tercera, llegó el gol del Real Madrid. Fue un pase soberbio filtrado por Modric desde campo propio al desmarque de ruptura de Bale. El galés arrancó con su trote de pura sangre, destrozó la línea mal parada de Las Palmas y se plantó ante Chichizola al que fusiló sin piedad. Se veía venir.

La buena noticia para Zidane era que su equipo se ponía por delante. La mala, que Nacho se rompía y dejaba su puesto a Achraf. La cara del canterano en el banquillo era la de un costalero en una cuesta arriba. Entonces Las Palmas decidió que era hora de pegarse un tiro en el otro pie y lo hizo con un penalti innecesario y estúpido de Calleri sobre Lucas Vázquez. Era el 38 y la pena máxima la marcó Benzema con un preciso lanzamiento cruzado.

Bale y Benzema sentencian

Modric gobernaba el partido con autoridad y elegancia, como un general a caballo con el traje de gala. Las Palmas hacía huelga de brazos caídos. Bueno, de brazos y de pies. El Real Madrid ganaba al trantrán y con la inercia del talento y así, con el 0-2 y el partido medio resuelto, llegamos al descanso.

Del que volvimos en la misma tónica: pelota para el Real Madrid que manejaba el partido plácidamente. Y Las Palmas seguía decidida a vender barata su derrota. Esta vez fue Ximo Navarro el que metió una cornada innecesaria a Bale dentro del área cuando el galés intentaba rematar. El propio Bale se encargó de hacer el 0-3 y pasaportar el partido.

El Real Madrid siguió tomándose el partido con seriedad, como si fuera un ensayo para Turín. El modo Champions estaba activado. Las Palmas intentaba maquillar el partido, pero dejaba océanos a la espalda de sus defensas. En el 60 Zidane metió a Marcos Llorente y Kovacic para dar descanso a Casemiro y Modric. Turín estaba ya a la vuelta de la esquina.

Partido resuelto y minutos de la basura

Al partido le sobraba la media hora final. El monopolio de la pelota era del Real Madrid, pero Bale primero y Benzema después desperdiciaron el cuarto. La del francés fue propia del mismísimo Higuaín. Remató al muñeco a dos metros de la portería en una ocasión más fácil de marcar que de fallar. Luego también dio tiempo a que Keylor Navas se viniera arriba e intentara ponerse a regatear en el área para regalar un gol cantado a Jairo. Lo falló.

Los minutos caminaban lentos como los pasos de una procesión. El chicle del partido se podía estirar, pero ya no tenía sabor. La afición de Las Palmas, entre la resignación y la indignación, veía cómo su equipo languidecía camino de Segunda. Y  así fue hasta el final. Mientras, el Real Madrid ya tenía la cabeza y el corazón en Turín. Pero eso ya será otra historia.