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Los zoólogos no dan crédito: descubren en Japón dos nuevas especies de anfípodos con un color nunca visto

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La biodiversidad marina de Japón vuelve a sorprendernos. En un momento en el que la prefectura de Wakayama aún asimila la marcha de sus pandas gigantes, el océano ha revelado un hallazgo inesperado.

Un equipo de investigadores japoneses han identificado dos nuevas especies de anfípodos con una coloración blanco y negro inédita hasta ahora, un rasgo tan llamativo que ha dejado atónita a la comunidad zoológica internacional.

Descubren en Japón dos nuevas especies de anfípodos con una coloración parecida a los pandas

El descubrimiento se produjo en las aguas costeras de Shirahama, una zona reconocida por su elevada diversidad biológica. El trabajo fue desarrollado por un equipo de la Universidad de Hiroshima durante una campaña de muestreo realizada en septiembre de 2024.

En ella, los científicos detectaron un pequeño crustáceo que destacaba de inmediato por su patrón cromático de alto contraste, poco habitual en este tipo de organismos.

Tras un análisis detallado de su anatomía y una secuenciación genética exhaustiva, los investigadores confirmaron que se trataba de una especie desconocida del género Melita.

Su aspecto, que recuerda de forma sorprendente al pelaje de un panda, motivó su denominación científica: Panda melita yokoebi.

Yori panda merita yokoebi.

Nuevos anfípodos en Japón: dos especies distintas con el mismo patrón blanco y negro

La sorpresa científica no terminó con el primer ejemplar. Según informa Nippon.com, en noviembre del mismo año, el equipo localizó un segundo anfípodo en la misma franja costera.

Aunque su apariencia externa era muy similar, los análisis de ADN revelaron que pertenecía a un linaje diferente. Esta segunda especie fue nombrada Yori panda merita yokoebi.

Ambos anfípodos miden entre 5 y 10 milímetros y viven ocultos bajo piedras o en lechos arenosos poco profundos. Su reducido tamaño y su hábitat discreto explican por qué habían pasado desapercibidos hasta ahora, pese a encontrarse en una zona relativamente estudiada del litoral japonés.

Convergencia evolutiva en anfípodos: por qué estas especies parecen pandas

Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento es su interés evolutivo. Según los datos publicados por Jiji Press, las dos especies no están estrechamente emparentadas, lo que apunta a un claro ejemplo de convergencia evolutiva.

Es decir, organismos distintos que desarrollan rasgos similares como respuesta a un mismo entorno.

La hipótesis principal es que la coloración blanco y negro actúa como un mecanismo defensivo. Este patrón disruptivo dificultaría que los depredadores identifiquen la forma real del anfípodo, mejorando sus probabilidades de supervivencia.

El profesor Tomikawa Kō, responsable del estudio, ha subrayado que futuras investigaciones buscarán confirmar esta función adaptativa.

El hallazgo de anfípodos «panda» impulsa la divulgación científica y el turismo local

El impacto del descubrimiento va más allá del ámbito académico. Wakayama, afectada por la pérdida de uno de sus mayores atractivos turísticos, ve ahora una oportunidad en estos diminutos crustáceos. El Acuario del Camarón y el Cangrejo de Susami ya ha anunciado su intención de exhibir las nuevas especies al público.

Aunque no pueden competir en tamaño ni carisma con los pandas gigantes, su rareza y simbolismo podrían convertirlos en un aliciente turístico. El hallazgo refuerza la idea de que la biodiversidad marina japonesa aún esconde secretos fascinantes.