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Suena gracioso, pero la ciencia lo respalda: a las chinches les da miedo el agua y podía ser la clave para eliminarlas

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Lidiar con una plaga de chinches en casa puede convertirse en una pesadilla que le quita el sueño a cualquiera. Estos insectos hematófagos son conocidos por su resistencia y por su capacidad para esconderse en el rincón más insospechado del colchón. Sin embargo, la ciencia ha hallado una vulnerabilidad inesperada que podría facilitar la desinsectación doméstica.

Resulta que estos parásitos temidos por sus picaduras nocturnas tienen un «talón de Aquiles» muy común. Según una investigación liderada por la Universidad de California Riverside (UCR), los chinches sienten un pavor instintivo hacia el agua.

¿Por qué los chinches le tienen miedo al agua?

Según detalla el portal científico PHYS, el estudio de la UCR menciona que la clave de este comportamiento está en la propia anatomía del animal. Los chinches poseen cuerpos extremadamente planos y dependen de unos minúsculos orificios laterales en su vientre, llamados espiráculos, para poder respirar.

El contacto físico con una superficie húmeda o una gota de líquido supone un riesgo mortal para ellos. Así, entonces, el agua actúa como un potente adhesivo que bloquea sus vías respiratorias y les provoca la asfixia. De acuerdo con las declaraciones del profesor Dong-Hwan Choe, entomólogo de la UCR recogidas por el medio Earth, la tensión superficial del líquido es una trampa mortal para los chinches.

Los expertos observaron que, al detectar humedad, estos parásitos dan media vuelta de forma inmediata, ya que el líquido representa una amenaza física que su instinto les ordena evitar a toda costa para no quedar atrapados.

Un accidente de laboratorio revela la fobia líquida

Este descubrimiento, publicado en Journal of Ethology, curiosamente, surgió de forma accidental en el laboratorio del profesor Choe. Mientras alimentaba a unas colonias de chinches con un sistema artificial, una pequeña fuga de sangre empapó el papel del recipiente. Lo lógico, según pensó el investigador, es que los insectos acudieran al festín. Nada más lejos de la realidad.

«La sangre filtrada estaba empapando lentamente el papel de la parte superior del vial. Pensé que las chinches estarían felices de beber la sangre del papel. Pero lo que vi fue muy diferente. Evitaban activamente la parte del papel que se mojaba con sangre. Ni siquiera caminaban cerca de las zonas húmedas», detalló.

Esta reacción se repitió más tarde utilizando simplemente agua destilada. Para confirmar esta conducta, el investigador Jorge Bustamante empleó cámaras de infrarrojos y software de seguimiento de movimiento.

Los datos de los expertos demostraron que tanto machos como hembras y ninfas huyen de la humedad. De hecho, los ejemplares más jóvenes muestran una sensibilidad todavía mayor, realizando giros de 180 grados con una rapidez pasmosa en cuanto notan que el suelo está mojado. Este comportamiento, denominado hidrotaxia negativa, demuestra que el rechazo es intrínseco a la especie.

La horrible plaga que le teme al agua

Esta revelación de la ciencia, además, ha confirmado que el uso de insecticidas líquidos mal aplicados es un sinsentido. Si el producto no elimina al parásito al instante, la propia humedad del spray puede provocar que los chinches huyan hacia zonas no tratadas de la vivienda, dispersando así la infestación por toda la casa.

Los especialistas sugieren que entender el miedo al agua de estos insectos permitirá diseñar estrategias de ataque más inteligentes. Mientras tanto, el profesor Choe deja un consejo sencillo para quien sospeche que lleva algún polizón en el cuerpo:

«Toma un baño. Resolverá el problema», advierte con simpleza el profesor Choe. «Por supuesto, las chinches en la habitación o en la cama requerirán enfoques diferentes», aclara.