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El truco de un trabajador del Banco de España para que tus deudas no te arruinen: «Te estás condenando»

Tener deudas es algo que forma parte de la vida de muchos españoles. Entre tarjetas de crédito, préstamos personales, financiación aplazada, o hipotecas es fácil verse endeudado ya sea de forma puntual o transitoria o a largo plazo. Y es que no todas las deudas son iguales. Y ahí es donde empiezan los problemas tal y como señala un empleado del Banco de España.

Roberto España, jefe de la División de Educación Financiera del Banco de España, ha definido lo que es una deuda, y según cuenta se corresponde con todo lo que implique comprometer nuestra renta futura para pagar algo que estamos adquiriendo hoy. Es decir, gastar dinero que todavía no hemos ganado. En el espacio Economía de Bolsillo, junto a Lourdes Castro, el experto ha repasado los errores más comunes que cometen las familias al financiar compras y ha dejado una advertencia clara: hay líneas rojas que no conviene cruzar si no queremos condenarnos durante años con nuestras deudas.

El truco de un trabajador del Banco de España para que tus deudas no te arruinen

Uno de los errores más frecuentes con las deudas es alargar el préstamo más allá de la vida útil del producto que se adquiere. Puede parecer lógico buscar cuotas más pequeñas ampliando el plazo, pero lo cierto es que el coste real puede ser mucho mayor de lo que parece.

España pone un ejemplo muy claro: financiar a 15 años la compra de un coche de segunda mano. Es poco probable que ese vehículo siga en funcionamiento durante todo ese periodo. ¿Qué ocurre entonces? Que durante los últimos años del préstamo estarás pagando por algo que ya no tienes. «Te estás condenando a pagar un coche que ya no vas a tener», advierte el experto. No es solo una cuestión matemática, es una cuestión de sentido común financiero ya que si el bien desaparece antes que la deuda, el equilibrio se rompe.

El peligro de endeudarse para el consumo inmediato

Otra de las grandes red flags, como señala el responsable de Educación Financiera del Banco de España, son los créditos destinados a gastos que no generan ningún beneficio futuro. Otro ejemplo que utiliza es muy reconocible: pedir un préstamo para pagar un viaje a Eurodisney con motivo de la comunión de un hijo. La experiencia será inolvidable, sí. Pero financieramente no es una buena decisión si implica comprometer la renta de muchos meses posteriores.

El motivo es sencillo. El disfrute es inmediato, pero la carga financiera se prolonga. Durante meses seguirás pagando por algo que ya ocurrió y que no te aporta ningún retorno económico ni mejora estructural de tu situación. Ese es, para el experto, uno de los grandes errores contemporáneos: normalizar el endeudamiento pequeño y constante para cubrir gastos prescindibles.

Pensar como una empresa: la clave para distinguir la deuda buena

El consejo central que propone Roberto España es adoptar una mentalidad empresarial aplicada a la economía doméstica. En otras palabras, preguntarse siempre si la deuda es una inversión o simplemente un gasto aplazado.

Desde ese punto de vista, sí pueden tener sentido determinados endeudamientos. Por ejemplo, financiar estudios o formación que aumenten la empleabilidad futura. O incluso acometer una reforma en casa que revalorice el inmueble.

«Si te endeudas a cinco años para reformar tu cocina y la vas a disfrutar el resto de tu vida», explica, podría considerarse una deuda razonable. Más aún si esa mejora incrementa el valor de la vivienda de cara a una futura venta. La diferencia está en el retorno. Si la deuda contribuye a generar más ingresos o a conservar patrimonio, puede ser estratégica. Si sólo financia consumo inmediato, la lógica cambia.

¿Cuándo es demasiado? El límite del tercio

La pregunta que muchos se hacen es clara: ¿cómo saber si me estoy endeudando demasiado? Desde el ámbito de la educación financiera se suele manejar una regla orientativa: el conjunto de las cuotas mensuales de préstamos no debería superar aproximadamente un tercio de los ingresos netos.

No es una cifra mágica, pero sirve como referencia. Si cada mes destinas más del 30 % de tu salario a pagar deudas, el margen para cubrir gastos básicos, imprevistos o ahorro empieza a reducirse peligrosamente. España lo formula también desde una perspectiva más práctica: tras pagar todas las cuotas, ¿lo que queda te permite vivir con cierta comodidad? ¿Cubrir alimentación, transporte, ocio razonable y reservar algo para ahorrar? Si la respuesta es no, hay un problema estructural.

¿Vaciar la hucha o pedir un préstamo?

Otra cuestión habitual es decidir entre usar ahorros o financiar una compra. El experto recomienda no normalizar la idea de «me endeudo un poco más y ya está». La deuda debería reservarse para grandes decisiones vitales. En la práctica, los grandes productos que suelen justificar endeudamiento son la vivienda, en algunos casos el coche, y la educación. Todo lo demás debería analizarse con más frialdad.

En definitiva, reducir al máximo la financiación de bienes de consumo prescindibles es, según el responsable del Banco de España, una estrategia básica de salud financiera. Siempre que sea posible, es preferible ahorrar previamente antes que financiar compras impulsivas.