Curiosidades

Ésta es la única letra del alfabeto con la que nunca termina una palabra en español

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según el Instituto Cervantes, los hablantes de español crecieron 30 millones en 2025, un 5% más que el año anterior, hasta alcanzar los 635.743 millones de hablantes potenciales. Hoy en día, es idioma oficial en los siguientes países: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En este contexto, surgen algunas peculiaridades relacionadas con el idioma, como la única letra del alfabeto con la que nunca termina una palabra en español.

El abecedario español está compuesto por 27 letras: «a», «b», «c», «d», «e», «f», «g», «h», «i», «j», «k», «l», «m», «n», «ñ», «o», «p», «q», «r», «s», «t», «u», «v», «w», «x», «y» y «z». La letra «ñ» nació en la Edad Media como una abreviatura: los copistas escribían una pequeña «n» encima de otra letra para indicar que estaba duplicada (por ejemplo, «nn») y con el tiempo ese símbolo se transformó en la virgulilla (~). Por otro lado, aunque antes «ch» y «ll» se consideraban letras propias, actualmente se clasifican como dígrafos.

La única letra del alfabeto con la que nunca termina una palabra en español

Se trata de la «ñ», porque necesita una vocal detrás para poder pronunciarse: «ña», «ñe», «ñi», «ño» o «ñu». Se podría añadir la «q», que siempre se escribe seguida de una «u» con la que forma otro dígrafo, «qu», al que a su vez siempre sigue una «e» o una «i», razón de su existencia. Sin embargo existe el uso minoritario de «Iraq» . El Diccionario panhispánico de dudas señala que esta forma «no es censurable en textos especializados, pero no debe emplearse en la lengua general».

Cabe señalar que existen palabras con «ñ» cuyo significado cambia según el artículo que las acompañe, mostrando cómo el género gramatical puede modificar completamente la interpretación. Un ejemplo clásico es «la mañana» y «el mañana»:

«La mañana» se refiere a la parte del día entre la madrugada y el mediodía, como en la frase «me gusta correr por la mañana antes de desayunar, mientras que «el mañana» alude al día siguiente o al futuro de manera más abstracta, por ejemplo, «Debemos pensar en el mañana y no sólo en hoy». Este tipo de variaciones demuestra la riqueza del idioma español y cómo el artículo no sólo cumple una función gramatical, sino que también guía al lector o al oyente sobre el significado concreto de la palabra.

‘Nuevas letras’

La RAE señala que hay cuatro letras del abecedario español que no formaban parte del inventario latino originario: «u», «j», «ñ» y «w».

«Una de las principales vías para la ampliación del léxico de una lengua es la adopción de voces de otros idiomas con los que los hablantes de aquella establecen contacto», explica la RAE.