La mentalidad del piloto

Marc Márquez (33 años) siempre lo ha tenido claro: «Si no arriesgas, no ganas. Hay que entrenar al límite… si no, quédate en casa»

Marc Márquez ha construido buena parte de su éxito sobre una idea que le ha acompañad

Nunca ha escondido una mentalidad especialmente agresiva sobre la moto

"Si no arriesgas, no ganas. No vine aquí a quedar segundo", es una de sus frases más recordadas

Marc Márquez
Marc Márquez celebra su victoria en Sachsenring en 2025. (Getty)

Marc Márquez ha construido buena parte de su éxito sobre una idea que le ha acompañado desde sus primeros pasos en el motociclismo, y es que para ganar hay que asumir riesgos. El piloto de Cervera, que a sus 33 años continúa compitiendo al máximo nivel en MotoGP, nunca ha escondido una mentalidad especialmente agresiva sobre la moto, una forma de entender las carreras que le ha llevado a convertirse en uno de los grandes referentes de la historia de su deporte.

«Si no arriesgas, no ganas. No vine aquí a quedar segundo», es una de las frases que mejor resume su manera de entender el motociclismo, aunque probablemente ninguna explica mejor su manera de afrontar la competición que aquella que pronunció durante un entrenamiento: «Hay que entrenar al límite… si no, quédate en casa». Esta frase pronunciada mientras hablaba de la preparación sobre la moto resume una obsesión que ha marcado su carrera: llegar al domingo sabiendo que se ha dado absolutamente todo durante el fin de semana.

Márquez fue forjando desde muy joven una personalidad competitiva que le permitió ascender rápidamente por las diferentes categorías hasta convertirse en campeón del mundo de 125cc en 2010 y posteriormente conquistar el título de Moto2 en 2012. Su salto a MotoGP en 2013 fue directamente histórico. Con Honda consiguió el campeonato en su primera temporada y se convirtió en el campeón más joven de la categoría reina, demostrando desde el primer momento que su estilo de pilotaje no se parecía demasiado al de sus rivales. Llegaba al límite en las frenadas, salvaba caídas aparentemente imposibles y aceptaba riesgos que para otros pilotos podían resultar excesivos, por ejemplo para un Valentino Rossi con el que tuvo sus más y sus menos.

Un Marc Márquez más maduro

Aquella temporada fue el comienzo de una etapa extraordinaria que acabaría con seis títulos de MotoGP y siete campeonatos del mundo en total. Pero la historia de Márquez también está marcada por las caídas y por una capacidad de recuperación que se ha convertido en otra de sus grandes señas de identidad. Precisamente por eso, otra de sus frases más conocidas encaja perfectamente con su trayectoria: «Si te caes, te levantas». No siempre ha podido levantarse inmediatamente ni todas las lesiones han tenido una recuperación sencilla, pero su carrera demuestra que nunca ha sido partidario de quedarse lamentándose por lo ocurrido.

Las lesiones en el brazo derecho y los años especialmente complicados que atravesó después de su grave accidente de Jerez pusieron a prueba una mentalidad que hasta entonces parecía inquebrantable. Su regreso a la primera línea y su posterior cambio de rumbo profesional demostraron que también supo aprender a gestionar el riesgo de una manera diferente. De hecho, una de las grandes evoluciones de Márquez ha estado precisamente en entender que arriesgar no siempre significa lanzarse sin pensar. «Antes me metía en el lío… ahora me lo pienso dos veces», dijo al hablar sobre cómo había cambiado su forma de competir hace un tiempo, una que madurez no ha eliminado su instinto ganador, pero sí ha añadido cierta prudencia.

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