Deportes
Tras dar luz verde a la moción de censura

La Generalitat le dio el último empujón a Bartomeu

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

La decisión de la Generalitat de Cataluña de permitir la votación para la moción de censura contra Josep María Bartomeu y su Junta Directiva este fin de semana ha sido la puñalada definitiva contra el directivo culé. El empresario quería que los socios votasen para opinar sobre su gestión, pero ni por asomo estaba en sus planes que lo hiciesen en pleno segunda ola de la pandemia del coronavirus.

Fuentes cercanas al presidente han comentado a OKDIARIO que el presidente no quería que se produjesen reuniones masivas por su culpa –hablando en plata para echarle– y por tanto poner en peligro a los socios de contagiar por coronavirus. «Ya tiene bastante con todo el asunto Messi como para que ahora le acusen de generar un brote de coronavirus. Se marcha por responsabilidad», asegura un directivo.

Bartomeu ha visto cómo la Generalitat, con la que nunca se ha llevado especialmente bien porque evitó el Barça se convirtiese en un instrumento político, no le ha hecho ni el más mínimo favor tras reclamar que este voto de censura se demorase en el tiempo a cuando la pandemia estuviese más estabilizada.

Al presidente y su entorno le parece surrealista que mientras se estudia en Cataluña el confinamiento domiciliario durante los fines de semana, se convoque a a miles de personas mayores de 60 años para votar por esta cuestión. Sin duda, esta luz verde de la Generalitat ha provocado que Bartomeu reaccione cuando, ni mucho menos, estaba en sus planes tener que dimitir de esta forma.

Ahora una Junta Gestora dirigirá al club hasta que haya elecciones. Bartomeu no se ha librado del todo porque si las cuentas no cuadran el club –con el nuevo presidente a bordo– irá a por él y su directiva. La Generalitat se ha cobrado una cuenta pendiente con un presidente que siempre evitó ser una marioneta de los políticos catalanes independentistas y eso que las presiones que ha vivido han sido tremendas. Ahora le han dado el empujón definitivo.