ESTÁ ESCRIBIENDO LAS MEJORES PÁGINAS DE SU HISTORIA

El ‘garitanismo’ hace soñar a Leganés

El ‘garitanismo’ hace soñar a Leganés
Asier Garitano, en un partido en Butarque. (EFE)

La 2017-18 será una temporada difícil de olvidar en Leganés. Pase lo que pase de aquí a mayo, el conjunto pepinero ya ha escrito las páginas más grandes de su historia. Y no hay que descartar que continúe haciéndolo. Eliminar al Villarreal en Copa y colarse en cuartos de final de la competición ha supuesto una nueva alegría para una ciudad que no se pone límites a la hora de soñar. Asier Garitano ha conseguido establecer un patrón a la hora de jugar en sus chicos, que le da el máximo de los resultados.

Los números del Leganés este año son increíbles. Noveno en Liga, está a cuatro puntos de los puestos europeos, con 24. Quién iba a esperárselo, teniendo uno de los presupuestos más bajos de la categoría. Sin embargo, nadie quiere pararse a escuchar cantos de sirena. Desde el club, con Garitano a la cabeza, no hay lugar para la euforia. Aún no se ha conseguido nada y el objetivo todavía no se ha cumplido. Todo el mundo tiene los pies en el suelo, pues lo primero que toca es llegar a los 42 puntos que aseguren al equipo un año más entre los 20 mejores de España.

Si 2017 terminó bien, 2018 no ha podido empezar mejor. Pese a la derrota en el Madrigal por 2-1, los pepineros se metieron por primera vez en su historia en cuartos de Copa del Rey, haciendo valer el 1-0 de la ida. Por el mismo resultado se venció a la Real Sociedad en el primer partido del año en Liga.

Y es que Garitano tiene las consignas muy claras. Todo el trabajo que hay detrás del equipo se demuestra sobre el terreno de juego cada fin de semana. Los jugadores saben mantener un orden defensivo con el que es difícil ponerles en apuros. Además, se han convertido en un equipo resolutivo arriba, a diferencia del curso pasado, en el que uno de los principales problemas era la falta de gol.

Dos datos curiosos marcan perfectamente el estilo implantado por el vasco en Butarque: son el equipo menos goleador, junto a Málaga y Alavés (ambos en descenso), y el tercero menos goleado, tras Barça y Atleti. Los 13 goles marcados por los blanquiazules son el mejor ejemplo de hasta donde se exprime el rendimiento en Leganés. Las pocas que tienen, se meten y, por si fuera poco, suelen asegurar puntos. Y es que marcarle un gol al Lega se ha convertido en una labor complicada. El equipo se ha convertido en una roca atrás. Bien compactos y seguros, conceden pocos errores, lo que les ha permitido dejar su portería a cero en nueve partidos de Liga.

La velocidad de sus hombres de ataque como Szymanowski, El Zhar, Amrabat o Beauve, unido a las rápidas transiciones en el medio del campo, permiten a los pepineros realizar gramdes contraataques, de los que sacar petróleo. Pero cualquier ocasión es buena. Si la contra falla, siempre queda un córner o una buena falta cercana al área con la que crear peligro.

Lo que no deja lugar a dudas el que el ‘garitanismo’ ilusiona. Nadie exime al Lega de la tertulia futbolística en la ciudad del sur de Madrid. Acostumbrados a ver al equipo en el fango de la Segunda B, estar en la élite es un sueño. Un sueño del que el principal culpable es Asier.

El técnico cogió al equipo en la 2013-14 después de haber coqueteado con la Tercera División, y ese mismo curso lo subió a Segunda. Tras lograr la permanencia, la siguiente campaña en la categoría de plata, se logró el ascenso directo. Algo inimaginable. La localidad vería desfilar cada 15 días a los Barça, Madrid o Atlético. Los más grandes pasarían por Butarque. Ahora, el Lega no sólo los ve de cerca, sino que se codea con ellos por una plaza en Europa. Aunque la prudencia apunta a no levantar los pies del suelo, la cátedra asentada por el técnico invita a volar lo más alto posible.

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