Deportes
Los hijos y la mujer del jugador ya no van a verle jugar

La familia Westbrook denuncia su drama: «Nos desean la muerte»

La crisis galopante de Los Angeles Lakers tiene diversas aristas. La veteranía de su plantilla, el sobreesfuerzo de LeBron James, los pésimos resultados… y ahora también la familia de Russell Westbrook. Harta de ver cómo increpan al jugador, su mujer y sus hijos han dejado de acudir al Crypto.com Arena, como se conoce actualmente al pabellón donde juega como local el equipo californiano. Mucha tralla para un jugador con estatus de MVP de la NBA, galardón que recogió hace cinco años.

La mujer del base, Nina Westbrook, ha denunciado la situación a través de sus redes sociales. «Cuando me acosan a diario por los partidos de baloncesto y me envían obscenidades y deseos de muerte para mí y mi familia porque expresas tu verdad, me resulta difícil aceptarlo», ha lamentado.

Durante los partidos de los Lakers, la falta de acierto en el lanzamiento de Russell Westbrook ha generado el cáustico apodo de ‘Westbrick’: ‘brick’ significa ladrillo en inglés. Después de la trigésimo sexta derrota encajada esta temporada por los Lakers, el jugador dejó claró que apoya «al cien por cien» a su esposa.

«Sé cómo se siente. Cuando hablamos de baloncesto no me importan las críticas por fallar tiros, pero en el momento en que se hacen mofas con mi nombre, se convierte en un problema. Ha llegado a un punto en el que pesa de verdad sobre mi familia. Somos acosados diariamente», desveló el jugador de los Lakers, dolido por las medidas que se ha visto obligado a tomar con su familia.

«Ni siquiera quiero llevar a mis hijos a los partidos porque no quiero que escuchen a la gente llamar a su padre con apodos y otros nombres. La situación se ha puesto tan fea que ni siquiera vienen a los partidos de casa. No vienen a ninguno y sin duda es algo súper desafortunado y muy molesto para mí», reconoció Westbrook, que está firmando pobres promedios esta temporada (43% en tiros de campo y 28% en triples) y tiene un año más de contrato por la friolera de 47 millones de dólares.