El Barcelona se mete media Liga en el bote de rebote
Los azulgranas asaltan el Metropolitano en el tramo final con un gol de rebote
El Atlético jugó medio partido con un jugador menos y acabó compitiendo con dos canteranos
Atlético y Barcelona fueron teloneros de sí mismos y qué teloneros. Si el primer capítulo de la trilogía ha sido a estas revoluciones… Que se preparen los cardiólogos para lo que viene. La Champions, ahí es nada. El aperitivo de Liga, en cualquier caso, dejó saciadas las expectativas. Porque no escatimaron ni los que tienen poco que decir en Liga, y tampoco los que quieren decir la última palabra. De goles, empujones, faltas, tanganas… Fue sobrado el partido. El ejercicio de resistencia del Atlético, que acabó jugando con dos chavales del filial y un jugador menos por la expulsión de Nico, murió en la orilla. Se quedó a un rebote de llegar a buen puerto. Al que tuvo Lewandowski para aprovechar un despeje de Musso. El Barcelona asaltó el Metropolitano en el tramo final y se mete, de rebote, media Liga al bote.
En el Metropolitano tampoco faltó la dosis cotidiana de polémica, imperdible en este tipo de citas. ¿Es correcta la no expulsión de Gerard Martín? Existen tantas opiniones como personas. Lo que estaba claro desde el inicio era que los rojiblancos tienen la mente en el doble enfrentamiento de Champions. Simeone también. Por eso se reservó a medio equipo titular. Cuando miraba hacia atrás, se encontraba el mejor banquillo posible. Sentados estaban Julián Álvarez, Sorloth, Lookman, Hancko, Giménez, Ruggeri… Y Oblak y Llorente viendo los toros desde la barrera.
Los capotes premium son para la semana que viene. Aunque los menos habituales también saben capotear. Lenglet, pese a que se enredó inicialmente con la gabardina, mostró una sólida versión como acompañante de Le Normand. En el Barcelona faltaba Raphinha, pero no Pedri. Y por más que se note la falta del brasileño, la presencia del canario es más notoria. Dicta el cómo y el dónde. Suyo fue el ritmo del partido desde el inicio, desde que filtró un pase a Rashford que puso a prueba a Musso. El inglés, en cualquier caso, fue un martillo por la banda izquierda. La espalda de Nahuel es muy seductora.
Envidó Simeone con Nico como lateral para dar descanso a Ruggeri y cuando Lamine Yamal se dio cuenta, comenzó a frotarse las manos. Una porra por allí, otro desborde por allá y ya le había sacado la amonestación al argentino. Lo que suele conllevar la sustitución al descanso, de primero de cholismo. No le dio tiempo porque Lamine volvió a desbordarle y provocó la falta de Nico. Segunda amarilla y a la ducha. El VAR enredó porque cuando parecía que revisaba el posible fuera de juego de Lamine, acabó dictaminando que la doble amonestación debía ser roja directa.
Antes, los golpes habían ido en dos direcciones. Primero del Atlético al Barcelona, por obra y gracia de Giuliano Simeone tras culminar un fantástico pase largo de Lenglet. El segundo, del Barcelona al Atlético, después de que Rashford se tirara una pared con Dani Olmo. Dura poco la alegría en la casa del pobre, apenas un par de minutos. Gerard Martín estuvo cerca de igualar las fuerzas cuando pisó el tobillo de Almada, pero el VAR hizo rectificar a Busquets Ferrer cuando le había expulsado. El partido se endureció y el Atlético resistió.
Simeone respondió a la situación dando entrada a dos canteranos. Morcillo y Taufik Seidu. Dos chavales del filial. ¿Arrebato de entrenador o respuesta a la decisión arbitral? Solo él lo sabe. La realidad es que ninguno de los dos futbolistas desafinó. Fue el turno de Musso, que dejó dos buenas paradas, pero nada pudo hacer ante el hombro fortuito de Lewandowski en el tramo final. El Barcelona se metió media Liga en el bote… De rebote. Para los azulgranas el resultado y para el Atlético las sensaciones, que miran la Champions con vigorosidad. Que se preparen los cardiólogos, que sigue el rock and roll.