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Ronald Koeman lidera el discurso victimista culé

El Barça intimida a los árbitros

Ronald Koeman achaca la crisis del Barcelona al colectivo arbitral. El holandés evita la autocrítica mientras presiona a los colegiados por cada decisión que toman en contra de los intereses culés, por acertadas que sean

No ha comenzado de la mejor manera la aventura de Ronald Koeman en el banquillo del FC Barcelona. Los resultados y el mal juego del equipo han llevado al equipo a una crisis deportiva en la línea de la del pasado curso. Una situación de inestabilidad que pone en cuestión su labor, más ahora con la dimisión de sus principales valedores, el ya ex presidente Josep María Bartomeu y su Junta. Lejos de hacer autocrítica, el holandés ha encontrado un responsable externo a los males por los que atraviesa su equipo, al que intenta intimidar con el objetivo de revertir la situación.

Koeman ha puesto el foco en el colectivo arbitral, al que acusa partido tras partido de la poca eficiencia de los suyos. El entrenador culé intenta crear un discurso creíble que justifiquen los constantes pinchazos. Intentando aprovechar la mala reputación que se están ganando -con razón- los colegiados en nuestro país, el técnico trata de equiparar los aciertos con los errores que se ven prácticamente cada jornada.

Además, el neerlandés no duda en presionar a los colegiados sobre el césped, como hacía la plantilla del Barça al unísono no hace muchas temporadas. Koeman ha sacado en este inicio de la temporada su lado más temperamental, buscando constantemente la figura del trencilla para pedirle explicaciones sobre las decisiones que perjudican a su equipo, por mucho que no quepa lugar a la discusión.

Únicamente en uno de los partidos que han disputado este curso -contra el Villarreal- el holandés no se ha mostrado su desacuerdo constante por las actuaciones de los árbitros. Ni siquiera en las victorias por 0-3 ante el Celta y 5-1 frente al Ferencvaros se mantuvo al margen de la polémica.

Su primera discrepancia fue tras la expulsión por doble amarilla de Lenglet en Vigo. Piqué y Messi pidieron explicaciones a Del Cerro Grande en el túnel de vestuarios ante la atenta mirada de su entrenador, que quería escuchar también el alegato del colegiado. Al término del partido, expresó su desacuerdo con la segunda amarilla.

Más airado se le vio ante el Sevilla. Entonces reclamó un penalti inexistente de Diego Carlos sobre Messi. El central sacó el balón con limpieza, pero los azulgranas se quejaron de que el VAR no entrase. Concretamente, Koeman presionó al cuarto árbitro, aunque sin lograr que cedieran a sus peticiones.

Pero llegó el Clásico y, con él, el penalti de Lenglet sobre Ramos por un claro agarrón en el área que le impidió rematar un centro de Kroos. El VAR intervino para cambiar la interpretación inicial de Martínez Munuera y Koeman volvió entonces a las andadas con unas formas poco ortodoxas.

Antes de sus quejas en sala de prensa por la actuación del videoarbitraje, que según sus palabras «interviene en contra» del Barça, Koeman recriminó al colegiado valenciano la decisión justa y acertada que desequilibró la balanza a favor del Real Madrid. Las palabras del ex seleccionador holandés le pueden costar una sanción, pero lejos de recular, se ha ratificado.

Disputa en Getafe

Antes del Clásico, en la derrota del FC Barcelona ante el Getafe, el encargado de guiar la no revolución de la plantilla volvió a quejarse con dureza. En el Coliseum, Koeman se quejó -y con razón- de la no intervención del VAR en una agresión de Nyom a Messi. Así emprendió una cruzada contra el colegiado Soto Grado, Bordalás y contra el lateral, manteniendo sus más y sus menos con los dos últimos desde la banda.

Su descontento con el árbitro se incrementó tras un acierto. El penalti cometido sobre Djené que dio la victoria al Getafe también fue objeto de crítica del técnico culé, indicando que fue «buscado» por el defensa azulón. Finalmente, acabó poniendo en cuestión que hubiese alguien al mando en la sala VOR: «No se si ha habido VAR en este partido».

Lejos de cerrar el debate, el entrenador lo alimenta incluso cuando ganan de forma solvente, como contra el Ferencvaros. Entonces, atacó la decisión del árbitro del encuentro por expulsar a Piqué. Una falta cometida siendo el último hombre en una ocasión manifiesta de gol, en la que se aplicó el reglamento de forma irrefutable. La roja le impedirá al central estar contra la Juventus, por lo que la crítica del técnico podría estar relacionada con un intento de cubrirse las espaldas en caso de un nuevo batacazo en Turín.

El discurso victimista de Koeman en este arranque de la temporada trata de tapar las carencias de un equipo que sólo ha ganado tres de los seis encuentros que ha disputado este curso y que se encuentra duodécimo en la Liga Santander. Pese a ello, está calando entre la afición azulgrana, que ve una campaña contra los intereses barcelonistas, defendida incluso por personas influyentes del entorno del club como Laporta o la anterior Junta.