Liga: Villarreal 5-1 Atlético

Baile de fin de curso y ‘manotazo’ del Villarreal al Atlético

Los rojiblancos firman uno de los partidos más pobres del 'cholismo'

Salen vapuleados por el Villarreal y quedan fuera del podio liguero

Dejan escapar siete millones de euros y cierran el curso a 25 puntos del líder

Villarreal Atlético

Durante dos horas, el estadio de la Cerámica fue el gimnasio del Huntington Park High School sobre el que el Villarreal bailó al Atlético como hicieron Danny Zuko y Sandy Olsson hace casi medio siglo en Grease. Este domingo, los que iban de amarillo tenían el ímpetu de los T-Birds, mientras que los que lucían la nueva equipación visitante de la temporada que viene, un negro premonitorio, no demostraron ni rastro del empoderamiento de las Pink Ladies. El baile de La Cerámica fue un abuso, como cuando los recién llegados retan a los mayores del instituto.

El Atlético cierra de manera sangrienta una temporada que rozó una página en el libro de la historia del club. De ilusionarse con la final de Copa del Rey y alcanzar la de la Champions, a finalizar la Liga en cuarta posición a 25 puntos del líder. También con la puntuación más baja en una temporada completa con Simeone a la cabeza. Es la primera vez que el Cholo, que alcanzaba los 800 partidos como técnico colchonero, finaliza fuera del podio. Así se despide definitivamente Griezmann; con amargo sabor de boca afrontan los aficionados el verano. Qué manera de subir y bajar de las nubes, ya lo decía Sabina.

Lo de La Cerámica fue una fiesta antes, durante y después del partido. Se despedía una época en el terreno de juego y en el banquillo. Adiós a Marcelino; Parejo y Pedraza. Cambio de entrenador y capitán. El Atlético también despedía definitivamente a Griezmann, que vaya último baile se lleva, para el olvido. Para el recuerdo, el del Villarreal. Siempre con más convicción, más actitud, mejor posicionado y más punch.

El partido pronto entró en un ida y vuelta que zarandeó a un Atlético que ni se presentó. Sí lo hicieron Llorente, Pubill y Baena. Los únicos con cierto amor propio. Honor para ellos, que, con el Mundial a la vuelta de la esquina, ahí estaban corriendo de un lado a otro. La ruleta rusa sonrió al Villarreal porque lo buscó más. Parejo puso la guinda a su despedida con gol. Merecido. Ahí murió el Atlético y se desató el vendaval amarillo por orden de Ayoze Pérez.

Marcó el segundo, sirvió el tercero a Mikautadze —indescrifable en todo el partido— y anotó el quinto. Por el camino, Gueye se sumó a la fiesta con un zurdazo. Qué decir del Atlético, poco, pues parecieron simples espectadores ante el goteo de goles locales. Recortó distancias Pubill, que castigó una mala salida de Arnau Tenas, pero fue un espejismo. La Cerámica entonaba olés que caían como puñaladas para el Atlético. El partido pasó por encima de los rojiblancos, más de bolo veraniego que otra cosa. En Villarreal se queda el bronce de la Liga y siete millones de euros. Vaya baile.

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