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Un árbitro y el Saguntino boicotean una reivindicación independentista del Lleida

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

El Club Lleida Esportiu se llevó un chasco enorme. El club catalán quería vestir una camiseta con la señera en señal de protesta por las detenciones que se han producido esta semana en Cataluña en el marco del referéndum ilegal del 1 de octubre. El club lo tenía todo planeado, pero ni el árbitro del partido –el murciano Campoy Candela– ni el Atlético Saguntino iban a permitir ser usados como objeto políticos.

El colegiado impidió vestir al equipo catalán la camiseta de la señera, que por otra parte está descatalogada y se editó por última vez en la temporada 2015/16, porque se confundía con los colores de la del equipo visitante. Los valencianos del Saguntino sólo viajaron al Camp d’Esports de Lérida con la camiseta roja que les caracteriza y el Lleida se vio obligado a usar su indumentaria principal de color azul.

El club se quejó amargamente de la decisión de los colegiados de impedir que jugaran como si fuera una bandera humana y además no les sentó nada bien que el Saguntino no cooperase en la acción llevando sólo la camiseta roja y no la blanquiazul que tienen como segunda prenda.

Por si fuera poco, el Club Lleida Esportiu acusó a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de estar detrás de que no pudiesen jugar con la camiseta de la señera y el colegiado les respondió que si no querían jugar con la camiseta que les correspondía suspenderían el partido. Como consecuencia, el club catalán pataleó y lo dejó patente en las redes sociales. «Jugamos de azul por imperativo», dijeron. Luego el Saguntino les terminaría por amargarles la tarde haciéndoles perder por 0-1 en un partido correspondiente al grupo III de la Segunda División B.