CAE EN LOS OCTAVOS DE FINAL DE WIMBLEDON (6-3, 6-4, 3-6, 4-6, 15-13)

Nadal no completa la machada: pierde ante Muller en un quinto set para la historia

Nadal
Nadal, en un momento del partido frente a Muller. (Getty)
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Rafael Nadal volvió a sumar un capítulo a su leyenda, pero en esta ocasión la victoria no estuvo de su lado. El héroe español, reloj patriota en mano y con la épica como camino, cayó con el especialista Gilles Muller (6-3, 6-4, 3-6, 4-6, 15-13) en un partido imposible en Wimbledon, en el que levantó dos sets en contra y solo sucumbió tras cinco bolas de partido, ante un rival que fue mejor, pero solo pudo demostrarlo enfrentándose durante cinco horas contra un hombre que en las derrotas también demuestra su grandeza y que, para alegría de todos sus seguidores, ha vuelto para quedarse.

El inicio manejó una mezcla entre el tanteo habitual en los grandes duelos y la imposibilidad de molestar siquiera al resto. Ambos jugadores permanecían, cada uno con su estilo, seguros al saque, y tras una acometida de Nadal buscando el break, Muller subía el nivel no solo para asegurar su servicio, sino también para romper el de Rafa, tomando una ventaja insalvable para el español, teniendo en cuenta el escandaloso nivel de su rival al saque.

El primer set estaba en el bolsillo del luxemburgués, una situación extraña para Nadal, que no sabía lo que era perder un parcial en Grand Slam desde la final de Australia contra Federer. No estaba encontrando su juego Rafa y eso pareció afectarle más de lo esperado, de manera que la reacción no llegó y la tónica del primer set prácticamente se vio repetida. En esta ocasión el break se hizo esperar más, pero fue si cabe más definitivo. Otra vez había rozado el español la ruptura, y el resultado era el más duro.

Tocaba remontada, y de las grandes. Hasta el momento había sido un partido rápido, con algún punto épico, pero resuelto por lo general con aciertos y errores que no permitían intercambio ni espectáculo continuado. Rafa tenía que cambiar eso y comenzó a dominar los puntos con su derecha, aprovechando que la hierba del All England Club se asemeja más a una pista de tierra que al césped de antaño.

Rafa comenzaba a demostrar por qué es considerado el tenista más en forma del circuito y el break en el tercero cayó, por fin, de su lado. Como en sus grandes días, el manacorense levantó el puño y saltó al cielo de Londres. Había comenzado la tormenta de tenis de Nadal. El saque abierto de Muller seguía haciendo daño, pero el español se las ingeniaba para subsistir en los juegos y no dar margen para la relajación a su rival. Puro Nadal.

Un set era todo lo que necesitaba Nadal para terminar de creer en sus posibilidades. El manacorense era un torbellino sobre la pista nº1 del complejo de Wimbledon, y solo el acierto con la volea de Muller permitía la igualdad por momentos. Ya nadie se atrevía a dudar de que Rafa fuera capaz de remontar y el balear tuvo un detalle con sus incondicionales rompiendo por segunda vez en el choque el saque de su aguerrido contrincante. El resto, hasta el 6-4 final, fue un intercambio de servicios ganados que solo beneficiaba al doble campeón en Londres. Todo se decidiría en el quinto.

El parcial decisivo suele ser territorio para el más fuerte mentalmente pero, aunque Nadal en eso no tiene competidor alguno, el talento de Gilles lograba mantener en pie sus opciones y, por qué no decirlo, intimidar después de algo más de una hora de monólogo del número dos del mundo. 1-0, 2-1, 3-2… siempre con ventaja para Muller, aunque sin breaks, y con Rafa manteniendo a raya a su rival al saque.

Muller era un auténtico seguro con su saque, haciendo gala de un talento diferencial y un temple propio de una carrera de 15 años en el circuito. Gracias a todo ello, el luxemburgués consiguió llevar hasta el último punto a Nadal, con dos bolas de partido al resto. Pero a Rafael, Don Rafael, hay que ganarle mil y una veces para levantar los brazos, y gracias a una batería de saques milagrosos consiguió levantar los primeros caminos por el alambre del partido.

El partido no era apto para cardiacos y la diferencia de dos obligada para ganar –no hay tie-break en el quinto– obligaba al vencedor a romper el saque del rival. Se quedaba más cerca Nadal, con una bola de break que no pudo completar con 6-6. Era el momento, pero dos bombazos de Muller no daban opción a la ruptura.

Un quinto set para la historia

Siguió el intercambio de golpes y juegos, cada uno con su saque, pero el cansancio hacía tiempo que había hecho acto de presencia y los errores comenzaban a sucederse, a la vez que el cielo de Londres se iba acercando a la hora del atardecer. Hubo opciones de rotura, en concreto cuatro para Rafa con el 9-9, pero Muller y los saques teledirigidos dieron la vuelta al partido.

En el siguiente parcial, de nuevo sufrimiento para todos los aficionados de Rafa, pero el español volvió a no fallar. Dos bolas de partido para el luxemburgués, que a base de coraje levantó Nadal. El público enloquecía, pero las sensaciones no eran las mejores para el español, que no podía hacer frente al saque de Muller, que seguía sumando juegos prácticamente gratis.

120 minutos de set, lo mismo que necesitó Rafa para vencer cada uno de sus tres partidos anteriores, y a la vez que recuperaban ambos jugadores las reclamaciones para el Ojo de Halcón, Muller resucitaba su saque por enésima vez para volver a poner al límite a Nadal. La cuenta estaba en 13 cuando el luxemburgués iba a pegar el arreón definitivo, con dos juegos en los que el cansancio pudo con Nadal y él no se inmutó. No pudo ser. Rafa luchó contra todo pero Gilles Muller fue mejor, y estará en los cuartos de final de Wimbledon.

 

 

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