Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco: «A un hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud»
Esta frase la escribió a partir de su experiencia en los campos de concentración nazis
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Viktor Frankl fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo, conocido por ser el fundador de la logoterapia y el análisis existencial. Como sobreviviente del Holocausto, su vida y obra sentaron las bases para entender la resiliencia humana al demostrar que la motivación principal del ser humano es la búsqueda de sentido.
El austriaco nos dejó una de las frases que podría definir su pensamiento: «A un hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud». Esto significa que, aunque una persona pueda perder casi todo lo que tiene (su libertad física, sus bienes, su trabajo, su salud o incluso a sus seres queridos), siempre conserva la capacidad de decidir cómo responder interiormente a lo que le ocurre.
Esta frase la escribió a partir de su experiencia en los campos de concentración nazis. Allí vio que los prisioneros no podían controlar las circunstancias extremas en las que vivían, pero algunos sí podían decidir mantener la dignidad, la esperanza, la solidaridad o el sentido de su vida. Esto plantea que entre lo que nos sucede y nuestra respuesta existe un margen en el que podemos decidir cómo actuar y qué valores mantener.

Viktor Frankl
Viktor Frankl nació en el seno de una familia judía vienesa en el año 1905, en los años de auge del pensamiento de Freud. Es por ello que empezó a interesarse por la psicología y la salud mental, además de la filosofía. Con el auge del nazismo en los años 30, empezó a estar más acorralado hasta que en 1942 fue deportado a un gueto y de allí a una serie de campos de concentración, incluido Auschwitz. Allí murió la mayor parte de su familia, pero él sobrevivió cuando el campo fue liberado 3 años después.
La experiencia obtenida le permitió descubrir el sentido del sufrimiento, coincidiendo en gran parte con los principios de la filosofía existencialista de Jean-Paul Sartre y otros pensadores. Todo su pensamiento se plasmó en su obra más conocida: El hombre en busca de sentido, publicado en 1946, que también es un libro que sirve como introducción a la logoterapia.