El truco que recomiendan los profesionales para protegerse de las picaduras de garrapatas en primavera y verano
Con la llegada del buen tiempo, el riesgo de sufrir picaduras de garrapatas se dispara en toda España. Estos artrópodos ya no constituyen un problema exclusivo del campo, ya que el cambio climático y las temperaturas suaves han facilitado su expansión urbana.
Para disfrutar del aire libre sin riesgos, los expertos proponen una estrategia basada en la prevención activa y la revisión sistemática del cuerpo.
Cuándo suelen aparecer las garrapatas y qué enfermedades transmiten
La mayoría de estos artrópodos permanecen activos entre la primavera y el otoño. Su presencia ha dejado de limitarse al entorno rural para convertirse en un desafío de salud pública global. En marzo de 2026, el Ministerio de Sanidad actualizó la guía de manejo clínico de las enfermedades transmitidas por garrapatas para responder al incremento de casos en la geografía española.
Estos parásitos habitan ocultos entre la vegetación baja, arbustos y zonas frecuentadas por animales silvestres o ganado. Las temperaturas moderadas y la humedad elevada favorecen su proliferación, lo que explica que las consultas médicas por esta causa aumentan excesivamente entre los meses de mayo y julio.
La relevancia sanitaria de estas picaduras radica en su capacidad para transmitir patógenos graves. Entre las afecciones más comunes destaca la fiebre botonosa mediterránea, causada por la bacteria Rickettsia conorii.
Según informes oficiales del sistema RENAVE, España registró 192 casos de esta enfermedad en 2023, manteniendo una evolución estable tras años de ascenso. Otras patologías de preocupación creciente incluyen la borreliosis de Lyme, una infección multisistémica con mayor incidencia en la mitad norte peninsular.
También destaca la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, considerada una enfermedad emergente en España con casos esporádicos en regiones como Extremadura o Castilla y León.
Entre 2013 y 2025 se confirmaron 20 casos de este virus, con una tasa de letalidad que obliga a extremar las precauciones.
La clave definitiva para que no te pique una garrapata
El método más eficaz para evitar complicaciones consiste en impedir que el parásito acceda a la piel. Los profesionales sanitarios recomiendan utilizar calzado cerrado y ropa clara para detectar rápidamente cualquier insecto adherido a la tela.
El truco fundamental reside en llevar pantalones largos metidos por dentro de los calcetines, eliminando así cualquier vía de entrada hacia las piernas. Durante las actividades al aire libre, conviene caminar por la parte central de los senderos y usar repelentes homologados.
Qué hacer si encuentras una garrapata adherida a tu piel
La doctora Teresa Omiste advierte en el Diario del Alto Aragón que si detectas una garrapata en tu piel debes retirarla lo antes posible, idealmente en las primeras 24 horas, ya que esto reduce la probabilidad de transmisión de patógenos.
Para ello, utiliza pinzas finas de punta roma para sujetarla cerca de la piel y tira hacia arriba con firmeza, sin rotar ni exprimir el cuerpo. Por otro lado, evita remedios caseros como el alcohol o el calor, ya que pueden forzar al parásito a regurgitar fluidos infectados en la herida. Tras la extracción, limpia la zona con agua y jabón o un antiséptico.
Si conservas la garrapata en el frigorífico a 4ºC durante unas semanas, facilitarás el diagnóstico médico posterior en caso de que aparezcan síntomas como fiebre o erupciones cutáneas.
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