Según la psicología, los niños que cambian de actitud frente a los padres de un amigo suelen hacerlo para evitar la desaprobación
Detrás de este comportamiento hay patrones psicológicos que ayudan a explicar por qué actuamos de forma diferente ante determinadas personas
Este cambio de actitud no tiene por qué ser una señal de falsedad o de inseguridad
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Según la psicología, los niños que crecen en medio de discusiones y cambios de humor desarrollan una capacidad que otros no poseen
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Todos hemos vivido alguna vez esa situación incómoda en la que, de repente, aparecen los padres de un amigo y cambiamos radicalmente nuestra manera de ser y actuar. Pasamos de hablar sin filtros, bromear y comportarnos con total naturalidad a medir cada palabra, controlar nuestros gestos y mostrarnos mucho más serios de lo habitual. Y todo ello ante personas con las que, en realidad, no tenemos ningún vínculo especial ni nada que demostrar.
Aunque pueda parecer una reacción extraña, detrás de este comportamiento hay patrones psicológicos que ayudan a explicar por qué actuamos de forma diferente ante determinadas personas. Una actitud más común de lo que pensamos y que está relacionada con nuestra adaptación social y el deseo de causar una buena impresión.
Qué dice la psicología sobre los niños que cambian de actitud
Un niño que en su casa es hablador puede volverse extremadamente educado y reservado cuando visita la casa de un amigo. Puede evitar las bromas que suele hacer con sus compañeros, medir sus palabras o mirar a su amigo antes de responder a una pregunta de sus padres. Detrás de este cambio puede haber un intento de comprender qué se espera de él en un entorno que no conoce tan bien.
En una casa ajena, los niños tienen que interpretar unas normas sociales diferentes. No saben exactamente qué tipo de humor aceptan los adultos, si pueden expresarse con la misma libertad que en su propio hogar o cómo deben reaccionar ante una corrección. Por eso, es habitual que ajusten su lenguaje y su comportamiento a las personas con las que interactúan.
Esta adaptación también aparece en el desarrollo del lenguaje infantil. Los niños aprenden desde edades tempranas que no hablan igual con sus padres que con sus amigos. Con los primeros pueden quejarse o pedir ayuda con naturalidad, mientras que con otros adultos utilizan expresiones más formales y cuidan más sus respuestas.
Este cambio de actitud no tiene por qué ser una señal de falsedad o de inseguridad. En muchos casos, refleja el aprendizaje de las convenciones sociales y la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones.
El miedo a causar una mala impresión
Otro de los motivos que puede explicar este comportamiento es el deseo de agradar. Cuando un niño está en casa de un amigo, es posible que quiera causar una buena impresión en sus padres y evitar que lo consideren maleducado.
Cuándo conviene prestar atención a este comportamiento
Que un niño o adolescente se muestre más serio cuando aparecen los padres de un amigo no es, por sí solo, motivo de preocupación. Puede necesitar unos minutos para acostumbrarse a la situación o simplemente tener una personalidad más reservada cuando está con adultos.
La situación cambia si permanece tenso durante toda la visita, tiene miedo de decir algo incorrecto o busca constantemente la aprobación de los demás antes de actuar. En esos casos, es importante observar si le afecta a su capacidad para relacionarse con naturalidad.
También es útil explicarle que existen normas básicas de convivencia, como saludar, pedir permiso y dar las gracias, pero que no necesita estar pendiente de cada palabra que dice para agradar a los adultos.