La historia oculta que revela por qué se bebe cerveza el Día de San Patricio

El Día de San Patricio es una de esas fiestas que han trascendido fronteras y generaciones, convirtiéndose en una evento global en el que la tradición, la historia y la cultura, se mezclan con la diversión y el consumo de cerveza. Aunque su origen es puramente religioso, en honor al patrón de Irlanda, hoy en día ciudades de todo el mundo, desde Dublín hasta Nueva York, Chicago o incluso Buenos Aires, se tiñen de verde en honor a San Patricio.
San Patricio es el santo patrón de Irlanda. Nació en Gran Bretaña cuando estaba gobernada por los romanos, en algún momento del siglo V. A la edad de 16 años, fue capturado por piratas irlandeses y obligado a trabajar como esclavo en Irlanda. Vivió allí durante seis años hasta que reunió el coraje para tratar de escapar. Se escapó, se escondió en un barco y caminó por el bosque de Gran Bretaña durante 28 días antes de encontrar su libertad y más tarde se convirtió en sacerdote. Luego, regresó a Irlanda para compartir sus enseñanzas sobre el cristianismo, y dejó tal impresión que unos cientos de años después de su muerte, se le otorgó una designación oficial de Santo: San Patricio, el santo patrón de Irlanda. Se dice que murió el 17 de marzo de 461 d.C.
¿Por qué se bebe cerveza el Día de San Patricio?
La celebración comenzó dentro de la Iglesia católica, que estableció el 17 de marzo como día para honrar la memoria de San Patricio. Los inmigrantes irlandeses en Estados Unidos fueron quienes transformaron esta fecha en una fiesta global. A partir del siglo XVIII, comenzaron a organizar desfiles y reuniones comunitarias para mantener vivas sus tradiciones en su nuevo país. El primer desfile documentado se celebró en 1601 en lo que hoy es San Agustín, Florida, organizado por una comunidad de inmigrantes irlandeses y un sacerdote español de origen irlandés.
El 17 de marzo conmemora la muerte de San Patricio y coincide con la Cuaresma, un periodo de abstinencia para los cristianos. Sin embargo, ese día se hacía una excepción en Irlanda, permitiendo comer y beber sin restricciones, lo que dio lugar a celebraciones donde la cerveza tenía un papel protagonista.
Por otro lado, la emigración irlandesa del siglo XIX, especialmente tras la gran hambruna de la patata, llevó esta costumbre a países como Estados Unidos. Allí se popularizó aún más, hasta convertirse en una fiesta multitudinaria en bares y pubs, donde brindar con cerveza es casi una tradición imprescindible. Aunque no existen cifras oficiales, los datos estadísticos apuntan que este día se pueden llegar a consumir 1,2 millones de pintas, es decir, unos 680.000 litros de cerveza, sólo en Irlanda.
Estilos y marcas
Irlanda cuenta con una amplia tradición cervecera, con estilos y marcas muy reconocidas a nivel mundial. Entre ellas destaca O’Hara’s Irish Pale Ale, una cerveza de fermentación alta con un 5,2% de alcohol, caracterizada por su espuma cremosa y sus notas cítricas y frescas, perfecta para celebrar San Patricio. También sobresale Kilkenny Irish Cream Ale, más suave, con un 4,3% y sabor a caramelo afrutado, ideal para quienes prefieren cervezas menos intensas. En el grupo de las negras, Porterhouse Oyster Stout y Beamish Irish Stout ofrecen aromas a café y malta tostada, muy típicos de Irlanda.
Otras opciones populares son Bulmers Original, una sidra suave elaborada con manzanas, y Harp Lager, ligera y refrescante. Murphy Irish Red y Smithwick’s Ale representan las cervezas rojas, con matices de caramelo y malta. Sin embargo, la más icónica es Guinness, famosa por su sabor intenso y su característica espuma cremosa, siendo la cerveza irlandesa más conocida en todo el mundo.
Fiesta gastronómica
En Irlanda, el Día de San Patricio se celebra también alrededor de la mesa, con platos tradicionales que forman parte de su identidad gastronómica. Aunque fuera del país la fiesta se asocia sobre todo con cerveza y música, en Irlanda se mantiene el protagonismo de recetas caseras y contundentes. Entre ellas destaca el bacon irlandés, que se parece más a un jamón asado que al bacon habitual, cocinado con especias y terminado al horno.
Otro clásico es el colcannon, un puré de patatas mezclado con col o berza, muy típico en fechas señaladas. También es habitual el estofado irlandés, preparado tradicionalmente con cordero y verduras, aunque también puede hacerse con ternera. En el apartado de platos de horno, sobresalen el Guinness pie, un pastel de carne con cerveza, y el pastel de pollo y puerros, similar a una empanada rellena de guiso.
El pan de soda, sencillo y rápido de elaborar sin levadura, es otro imprescindible en la mesa irlandesa. Por su parte, los conocidos Shepherd’s Pie y Cottage Pie combinan carne guisada con una capa de puré de patatas gratinado. Para terminar, los pasteles de manzana son uno de los postres más populares, con recetas que varían en cada familia. Estos platos reflejan una cocina tradicional, pensada para compartir y celebrar en compañía.
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