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¿Se puede escribir en español ‘madrugá’ en vez de ‘madrugada’? Aunque parezca mentira, la RAE despeja las dudas

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Sevilla. Imagen de Sekau67 en Pixabay.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay palabras que no sabemos escribir en español porque nos baila una letra, como en resiliencia o resilencia. Sin embargo, hay otras que nos generan dudas por el arraigo cultural que tienen. En esos casos, la Real Academia Española (RAE) también tiene una respuesta.

Por ejemplo, es el caso de madrugá como equivalente de madrugada. En la mayoría de circunstancias la RAE lo considera un error, ¿pero qué pasa si estamos hablando de la Semana Santa?

A través de la Fundéu, la RAE ha explicado que sí es posible usar madrugá por madrugada cuando estemos usándolo para describir un momento concreto de la Semana Santa.

La RAE aclara cuándo podemos usar ‘madrugá’ por ‘madrugada’ en español

A todos nos gusta la Semana Santa, pero no siempre estamos familiarizados con los términos y cómo usarlos correctamente siguiendo las normas ortográficas de la RAE.

Por ejemplo, podríamos pensar que si queremos ser del todo correctos, debemos utilizar madrugada por encima de madrugá incluso en el contexto de la Semana Santa.

Sin embargo, la opinión de la RAE es otra: cuando nos estemos refiriendo a la festividad, madrugá no es un error ortográfico sin más y podemos escribirlo.

Madrugá es un término válido en español para referirnos a la noche durante la que ocurren las procesiones de la Semana Santa. De hecho, no es la única palabra con la que ocurre. Por ejemplo, también es el caso de levantá por levantada.

Por qué nos choca tanto que la RAE acepte ‘madrugá en español

Nos parece chocante porque la RAE siempre intenta cuidar el lenguaje, y madrugá está sustituyendo a la forma correcta de escribir madrugada.

Sin embargo, lo que hace la Academia es reconocer el valor cultural que tiene la palabra, que va mucho más allá de la pronunciación que pueda tener la gente en determinado territorio.

La razón por la que puedes usar madrugá es que refleja una manera de nombrar una noche muy concreta y muy reconocible para quienes usan esa forma.

De hecho, también ocurre con otros términos como alboreá y alboreada, lo que muestra que este tipo de alternancias no son una rareza aislada en el español.

Por qué ‘madrugá’ no es un error ortográfico sin más en castellano

La duda nace porque el español escrito tiende a fijar las formas completas de las palabras. Por eso madrugada parece, a primera vista, la única opción esperable en cualquier texto cuidado.

Sin embargo, la lengua escrita también puede recoger pronunciaciones particulares cuando el contexto lo justifica. Ahí entra madrugá: no como sustituto general de madrugada, sino como reflejo de una forma oral frecuente.

Por ejemplo, si alguien escribe «me levanté de madrugada», lo normal es mantener la forma plena. Pero si el texto habla de la noche procesional de Semana Santa y quiere conservar ese sabor oral, madrugá puede tener sentido.

Otras expresiones coloquiales del español, que la RAE ha tenido que aclarar

El caso de madrugá no es único en español, hay otras formas de origen coloquial que nos generan problemas. Por ejemplo, entre el calor y la calor.

En este caso, en la lengua general culta, la forma correcta es el calor. Así lo establece la Real Academia Española (RAE), que fija el género masculino como el estándar en el uso formal del idioma

Esto significa que expresiones como hace mucho calor, el calor del verano o soportar el calor son las adecuadas en contextos formales, académicos o escritos. Es la opción que se enseña en la escuela y la que aparece en los diccionarios como referencia principal.

Sin embargo, la lengua no es uniforme en todos los territorios. En distintas zonas de España y de América está muy extendido el uso de la calor, especialmente en registros coloquiales.

Este uso no es un error aislado, sino una variante dialectal asentada. De hecho, hay hablantes que emplean el femenino con un matiz propio, diferente del masculino. En algunos casos, la calor se utiliza para referirse a una sensación de calor especialmente intensa o sofocante.

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