La psicología dice que las personas que siempre se quedan dormidas en el sofá en vez de irse a la cama no lo hacen por costumbre, sino porque buscan refugio emocional
La psicología lo deja claro con esta reflexión
La reflexión de 'El Principito' sobre el amor: "No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo"
La reflexión de Antoine de Saint-Exupéry, autor de 'El Principito' sobre el amor: "Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma dirección"

¿Por qué hay personas que siempre se quedan dormidas en el sofá en lugar de irse a la cama? Normalmente, se atribuye al cansancio acumulado durante el día por las obligaciones tanto laborales como personales, pero, en realidad, desde la perspectiva psicológica, este comportamiento podría estar relacionado con la búsqueda de un refugio emocional. En este contexto, diferentes corrientes han intentado explicar por qué hay personas que, pudiendo irse a la cama, prefieren quedarse en el sofá viendo la televisión o leyendo un libro y terminan durmiendo allí. Pues bien, aunque no existe una única causa universal, sí hay varios patrones comunes que ayudan a entender este fenómeno.
En primer lugar, cabe señalar que el hogar no se percibe de la misma manera en todos sus espacios. Normalmente, el dormitorio se asocia a la intimidad, el descanso profundo y el silencio, mientras que el salón representa algo completamente distinto: disfrute y compañía. Teniendo esto en cuenta, los psicólogos explican que el hecho de quedarse dormido en el sofá no se debe únicamente al cansancio; muchas veces, es una forma de permanecer en un entorno que el cerebro interpreta como «menos exigente» emocionalmente. El ruido de fondo de la televisión o la sensación de no estar solo actúan como refugio emocional.
La razón por la que algunas personas se quedan dormidas en el sofá
El primer rasgo común es la dificultad para relajarse. Son personas con muchas responsabilidades, múltiples tareas pendientes y un nivel de autoexigencia alto. A lo largo del día van encadenando obligaciones y llegan a la noche muy cansadas, pero no siempre logran desconectar del todo. Cuando por fin se sientan en el sofá a ver la televisión o a mirar el móvil, el cuerpo aprovecha ese instante de calma y termina quedándose dormido. La Sleep Research Society asocia este comportamiento con personas que tienen una gran carga mental.
El segundo rasgo es la búsqueda de refugio emocional. Para algunas personas, el sofá se convierte en una especie de espacio intermedio y seguro entre la actividad del día y el descanso nocturno. Según el University of Cambridge Department of Psychology, algunas personas recurren a este entorno como una forma de compensar la falta de vínculo emocional. En estos casos, ir a la cama se vive como un momento que implica enfrentarse a pensamientos, preocupaciones o incluso ansiedad.
El tercer rasgo que señalan los psicólogos es la procrastinación nocturna. En este contexto, quedarse dormido en el sofá podría ser una forma de aplazar tareas del final del día, como ducharse o fregar los platos. Diversos enfoques en psicología conductual apuntan a que algunas personas tienden a evitar tareas que les resultan incómodas, repetitivas o poco gratificantes. En este escenario, el sofá se convierte en una alternativa inmediata y muy atractiva: ofrece comodidad, distracción y una sensación de descanso sin necesidad de tomar decisiones adicionales.
Cabe señalar que dormir en el sofá con frecuencia puede indicar que no hay límites bien definidos entre las zonas de descanso y las de ocio. Esto puede provocar que el cerebro no relacione la cama con el sueño, lo que termina afectando la calidad del descanso. Si bien este comportamiento no es algo negativo en sí mismo, sí puede ser una buena ocasión para revisar los hábitos de sueño y el estado emocional.
Factores psicológicos
Los expertos señalan algunos factores que podrían estar presentes en personas que repiten este patrón con frecuencia:
- Estrés acumulado: cuando la mente está sobrecargada, el cuerpo busca el descanso más inmediato posible.
- Ansiedad leve o persistente: el momento de ir a la cama puede aumentar la actividad mental.
- Necesidad de estímulos constantes: televisión o ruido ambiental como acompañamiento para relajarse.
- Dificultad para desconectar emocionalmente del día.
Técnicas para conciliar el sueño
La técnica 4-7-8 es un método de respiración que puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, favoreciendo la relajación antes de dormir. Se realiza de la siguiente forma:
- Cierra la boca e inhala por la nariz mientras cuentas mentalmente hasta 4.
- Retén la respiración y cuenta hasta 7.
- Exhala completamente por la boca contando hasta 8, produciendo un suave sonido «silbante».
- Se aconseja repetir este ciclo unas tres veces.
Otra técnica útil para conciliar el sueño es la relajación muscular progresiva de Jacobson. Consiste en tensar y relajar distintos grupos musculares del cuerpo siguiendo un orden, con el objetivo de alcanzar una relajación profunda. Se realiza de la siguiente manera:
- Tensa los músculos de los dedos de los pies durante 5-10 segundos y después relájalos durante unos 20 segundos.
- Continúa con cada grupo muscular del cuerpo, avanzando de forma progresiva hasta llegar a la cabeza.
- Presta atención a la sensación de alivio que aparece al soltar la tensión en cada zona.
Comprender por qué se prefiere dormir en el sofá en lugar de hacerlo en la cama puede ayudar a identificar factores como la sobrecarga mental, la falta de desconexión al final del día o incluso dificultades para establecer límites claros entre el tiempo de actividad y el tiempo de descanso.