Las personas con inteligencia emocional usan esta frase para ganarse el respeto y mejorar sus relaciones: sólo tiene nueve palabras y es brillante
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El psicólogo Albert Mehrabian afirmaba que la importancia del mensaje no reside en el mensaje en sí, sino en cómo lo decimos, en el tono de voz y las expresiones faciales que utilizamos al hablar. En este contexto, existe una frase que las personas con inteligencia emocional utilizan para ganarse el respeto y fortalecer sus relaciones tanto en el ámbito personal como profesional: «No es lo que dices, sino cómo lo dices».
Mehrabian y su compañero Wiener investigaron cómo una persona interpreta los sentimientos y las emociones de otra cuando sus palabras no concuerdan con su tono de voz, y las conclusiones fueron muy claras: cuando lo que se dice con palabras no coincide con el tono de voz, la actitud percibida se basa principalmente en el tono de voz utilizado. En otro estudio, analizaron la importancia de la imagen en la comunicación, y llegaron a la conclusión de que cuanto mayor sea la coincidencia entre el mensaje y el lenguaje corporal, mayor será la precisión de las respuestas.
La importancia de la comunicación no verbal
Investigaciones más recientes respaldan esta teoría, como la de Robin Dunbar, profesor de la Universidad de Oxford, quien dirigió un estudio que calculó que aproximadamente el 80% de la información sobre las relaciones sociales está relacionada con el lenguaje no verval. «Las palabras que usamos son simplemente los peldaños que crean diálogos», afirmó Dunbar, «Y son las conversaciones, no las palabras, las que construyen nuestras relaciones».
Se dice que sólo el 7% del potencial de la comunicación reside en el lenguaje verbal, mientras que el 93% restante se divide en un 55% de lenguaje corporal y un 38% de lenguaje paraverbal (el tono de voz). Ésta es la conocida «regla 7-38-55 de la comunicación». Sin embargo, si analizamos los datos anteriores, esta afirmación no es del todo correcta.
En la comunicación interpersonal, las palabras transmiten nuestras emociones a la persona con la que hablamos. Sin embargo, cuando lo que decimos y cómo lo decimos no coinciden (es decir, cuando nuestro lenguaje verbal y no verbal entran en conflicto) recurrimos más a la expresión no verbal. Por lo tanto, es importante que tanto el mensaje como el lenguaje utilizado se complementen.
«El lenguaje corporal hace referencia a la forma que tenemos de expresarnos y de comunicarnos con los demás a través del cuerpo y es que antes que la palabra existió el gesto, así que por algo será, ¿no crees?De esta forma el lenguaje corporal es una manera de comunicación no verbal, basada en los gestos, las posturas, los movimientos del cuerpo y del rostro para trasmitir información. Porque cuando hablamos, acompañamos esas palabras con movimientos corporales y de manera gestual. A diferencia de lo que pasa con el lenguaje verbal, el no verbal, aparece y se realiza de manera inconsciente, sin que prácticamente nos demos cuenta de él, pero siendo el responsable del 93% de lo que trasmitimos», detalla el Instituto Europeo de Psicología Positiva.
Indicadores
Una actitud segura se suele reflejar en una postura relajada, movimientos naturales y pausados, una expresión facial agradable o sonriente, la cabeza erguida y un contacto visual directo. Además, el cuerpo se suele orientar hacia la otra persona, mostrando interés y disposición para la comunicación. En cambio, una actitud insegura se caracteriza por una postura rígida, tensión muscular, movimientos inquietos o forzados, el ceño fruncido o una expresión facial tensa, la cabeza baja, la falta de contacto visual o las miradas esquivas, así como una tendencia a orientar el cuerpo alejándose del interlocutor.
El lenguaje de las manos
El movimiento y la posición de las manos constituyen una parte importante del lenguaje no verbal. Mostrar las palmas de las manos suele asociarse con sinceridad, honestidad y transparencia, aunque su orientación puede modificar el mensaje que se transmite. La palma hacia arriba suele interpretarse como un gesto de sumisión o disposición a ceder, mientras que la palma hacia abajo proyecta autoridad y puede percibirse como una orden. En cambio, señalar con el puño cerrado suele transmitir una actitud autoritaria o dominante.
El apretón de manos también comunica diferentes actitudes: con la palma hacia abajo expresa dominio, con la palma hacia arriba refleja sumisión y, cuando ambas manos se estrechan en posición vertical, transmite igualdad, respeto y confianza. Además, la forma de estrechar la mano influye en la percepción que se genera; el llamado «guante» puede sugerir cercanía, aunque también resultar artificial entre desconocidos, la mano excesivamente blanda suele asociarse con falta de energía o decisión y un apretón demasiado fuerte puede interpretarse como una muestra de agresividad o exceso de autoridad.
«Estos aspectos no son determinantes, sino indicativos. Su importancia no radica en lo que está queriendo transmitir el emisor, sino en cómo interpreta el receptor el mensaje.Todos los gestos deben considerarse dentro del contexto en el que se producen y no interpretarlos de forma aislada», recuerda la Universidad de Alicante.