El lema de vida de Carlomagno: «He aprendido mucho más de mi única derrota que de todas mis victorias»
El emperador que conquistó buena parte de Europa sufrió un fracaso que quedó grabado en la historia
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Carlomagno pasó a la historia como uno de los grandes conquistadores de la Europa medieval, pero hubo un episodio que rompió su larga trayectoria de éxitos militares. En el año 778, durante su regreso de una fallida expedición a la península Ibérica, su ejército sufrió una devastadora emboscada en los Pirineos. La derrota de Roncesvalles se convirtió en el gran fracaso de su carrera y, siglos después, dio origen a una de las frases más famosas que dijo. «He aprendido mucho más de mi única derrota que de todas mis victorias».
Una derrota excepcional
Carlomagno, nacido probablemente en el año 742, construyó durante décadas un poderoso reino mediante campañas militares, alianzas y reformas políticas. Como rey de los francos desde 768 y emperador desde el año 800, amplió sus dominios hasta convertirlos en uno de los grandes poderes de la Europa occidental. Sin embargo, su trayectoria no estuvo completamente libre de tropiezos y la expedición de 778 terminó convirtiéndose en el episodio militar más doloroso de su reinado.
La campaña comenzó cuando Carlomagno entró en la península Ibérica con un gran ejército después de recibir peticiones de ayuda de dirigentes musulmanes enfrentados al poder de Córdoba. Su objetivo estaba relacionado con Zaragoza, pero la ciudad no cayó como esperaba y el monarca decidió emprender el regreso. Antes de abandonar la península, pasó por Pamplona, cuyas defensas fueron destruidas, una decisión que tendría consecuencias durante la retirada.
La emboscada de Roncesvalles
El 15 de agosto del año 778, cuando la expedición atravesaba los Pirineos, la retaguardia del ejército franco fue atacada por un grupo de vascones. Los atacantes aprovecharon el terreno montañoso y la dificultad del paso para lanzar una emboscada contra las tropas que cerraban la marcha. Las fuentes medievales señalan que murieron numerosos miembros de la élite vinculada a la corte de Carlomagno, entre ellos Roldán, uno de sus principales comandantes.
La importancia de aquella derrota fue enorme precisamente porque no pudo ser vengada inmediatamente. El historiador Eginardo, uno de los principales biógrafos de Carlomagno, explicó que los atacantes desaparecieron rápidamente aprovechando su conocimiento del terreno. Décadas después, la literatura transformaría aquel episodio histórico en una epopeya protagonizada por Roldán, muy alejada en algunos aspectos de lo que realmente ocurrió.
El emperador sobrevivió a aquel desastre, continuó expandiendo y reorganizando su reino y terminó siendo coronado emperador en Roma en el año 800. La derrota que no pudo evitar acabó convirtiéndose, paradójicamente, en uno de los episodios más recordados de su vida.