Cuidado del coche

Los expertos en mecánica y automovilismo lo tienen claro al 100%: «Para enfriar el coche más rápido, usa el botón de recirculación al principio pero no durante demasiado tiempo»

Aire acondicionado
Aire acondicionado del coche. Imagen de Magnific.

En verano, entrar en un coche que ha permanecido varias horas aparcado al sol puede convertirse en una experiencia especialmente desagradable. El habitáculo acumula tanto calor que el aire acondicionado se convierte en un aliado imprescindible para recuperar la temperatura adecuada.

En esas condiciones, el interior puede alcanzar temperaturas extremas. Si en el exterior hay 39 ºC, el habitáculo puede superar los 60 ºC, según la DGT. Por eso, conseguir que el coche se enfríe cuanto antes sin aumentar innecesariamente el consumo es una de las prioridades al volante.

La recirculación ayuda a enfriar el coche, pero solo durante unos minutos

Los ingenieros del Centro de Pruebas de Consumer Reports recomiendan utilizar la recirculación al comienzo del trayecto, ya que permite reutilizar el aire que ya se encuentra dentro del habitáculo y enfriarlo de manera progresiva. Sin embargo, no aconsejan mantener esta función activada durante demasiado tiempo.

El motivo es que el sistema toma el aire principalmente de la zona delantera. Esto puede hacer que quienes viajan delante estén cómodos mientras que, si hay pasajeros en los asientos traseros, el aire de esa zona termine resultando más caliente y cargado.

Por eso, la recirculación resulta especialmente útil cuando se viaja solo o con un acompañante. Lo recomendable es activarla durante los primeros minutos de marcha y después desactivarla.

El error más habitual al encender el aire acondicionado

Otro error habitual es quedarse parado con el motor encendido mientras el aire acondicionado intenta bajar la temperatura del habitáculo. Los expertos consideran que esta práctica no es la más eficaz y supone gastar combustible sin necesidad.

El sistema de climatización funciona de manera más efectiva cuando el coche está circulando, ya que el compresor trabaja con mayor eficacia a medida que aumenta el régimen del motor. Por eso, la recomendación es comenzar la marcha inmediatamente después de poner en funcionamiento el aire acondicionado.

Antes de hacerlo, si el coche ha estado muchas horas al sol, puede ser útil abrir las ventanas durante unos minutos. De esta manera se expulsa parte del aire caliente acumulado en el interior y se facilita que la climatización consiga bajar la temperatura.

En ciudad, mantener las ventanillas abiertas durante los primeros minutos no supone el mismo problema que hacerlo a velocidades elevadas. Si el trayecto comienza directamente en una vía rápida, lo aconsejable es abrirlas solo durante unos segundos para sacar el aire caliente y cerrarlas después.

Poner el climatizador a 18 ºC no hará que el coche se enfríe mucho antes

Cuando el interior está ardiendo, puede resultar tentador seleccionar una temperatura muy baja en el climatizador. Sin embargo, los ingenieros de Consumer Reports aconsejan no abusar de esta opción.

Establecer temperaturas inferiores a 20 ºC puede aumentar considerablemente el consumo de combustible, mientras que seleccionar valores de entre 23 ºC y 24 ºC permite mantener un buen nivel de confort sin exigir tanto al sistema de climatización.

También recomiendan utilizar el modo automático para regular la potencia del aire. De esta manera, el propio climatizador ajusta el flujo según las condiciones del habitáculo y evita que el sistema trabaje constantemente a máxima intensidad.

El filtro del habitáculo también puede influir en el funcionamiento del aire

Si el aire acondicionado parece funcionar correctamente pero el caudal que llega al interior es demasiado bajo, conviene revisar el filtro del habitáculo. Cuando está muy sucio, dificulta el paso del aire y reduce el rendimiento del sistema.

Su ubicación depende del modelo de coche. Puede encontrarse en el compartimento del motor, bajo los limpiaparabrisas o dentro del habitáculo, normalmente detrás de la guantera o debajo del salpicadero.

Revisarlo es una tarea relativamente sencilla y, si está demasiado deteriorado, se puede sustituir sin necesidad de acudir siempre al taller. El cambio suele tener además un coste reducido.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias