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Las comunidades energéticas afrontan el reto de consolidarse: «Andalucía es el motor energético de España»

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Primera mesa redonda del evento organizado por OkGreen.
Ezequiel Marín

Las comunidades energéticas han dejado de ser una utopía para convertirse en una realidad con un amplio margen de crecimiento en Andalucía. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la primera mesa redonda de las jornadas que celebra este martes OKDIARIO en la Fundación Cajasol de Sevilla, bajo el título «Energías renovables, electrificación y almacenamiento en Andalucía», en la que representantes de empresas y organizaciones del sector han analizado las posibilidades que ofrece este modelo y las barreras que todavía dificultan su desarrollo.

La mesa ha estado moderada por Antonio Quilis, director de OKGREEN, y ha contado con la participación de Nerea López, responsable de Comunidades Energéticas y Relaciones Institucionales de COX; Paula Santos, directora de Comunidades Energéticas de UNEF; y Miguel Torres, delegado de Autoconsumo en Claner y CEO de ATEPO Ingeniería.

Durante el debate, los tres participantes han coincidido en señalar el enorme potencial de las comunidades energéticas, aunque también han advertido de que el sector todavía se encuentra en una fase inicial y necesita un marco regulatorio más definido, financiación y mayor conocimiento por parte de ciudadanos y administraciones.

Nerea López ha defendido que «las comunidades energéticas son el futuro» y ha destacado que los ayuntamientos están perdiendo el miedo a cumplir con los objetivos vinculados al impulso de este tipo de iniciativas. A su juicio, uno de los principales retos pasa por regular adecuadamente la relación entre la Administración pública y los ciudadanos.

La representante de COX ha explicado además que su compañía no apuesta por las cooperativas como modelo, al considerar que las comunidades energéticas deben entenderse como «algo más» y como una herramienta importante para avanzar en la transición energética. «Desde COX estamos intentando facilitar que se ejecuten estas comunidades energéticas», ha señalado.

López ha incidido también en que existe «hueco suficiente» para que estos proyectos generen beneficios tanto económicos como medioambientales y permitan que Administración y empresas privadas puedan salir beneficiadas. Su conclusión ha sido clara: «Las comunidades energéticas no son una utopía, ya son una realidad».

En una línea similar, Paula Santos ha señalado que las comunidades energéticas «acaban de empezar» y ha insistido en que son «clave para la transformación energética». Para la directora de Comunidades Energéticas de UNEF, el sector se encuentra ante «un momento de oportunidad enorme», aunque considera necesario encontrar las herramientas que permitan garantizar que los proyectos se consoliden y puedan aumentar.

Uno de los principales obstáculos señalados durante la mesa ha sido precisamente la regulación. Santos ha explicado que las comunidades energéticas ya están definidas, pero que todavía falta concretar determinados aspectos mediante un decreto. Entre las cuestiones pendientes ha situado la posibilidad de que estas comunidades puedan participar en diferentes mercados y ha reclamado una mayor definición normativa del propio concepto.

La financiación constituye otra de las barreras. Santos ha apuntado que el acceso a recursos económicos sigue siendo uno de los problemas para poner en marcha y consolidar estos proyectos. En este contexto, ha reivindicado el papel de Andalucía dentro del proceso de transformación energética y ha defendido que «Andalucía es el motor energético de España».

Miguel Torres, por su parte, ha aportado una visión más prudente sobre el momento actual del sector. El delegado de Autoconsumo en Claner y CEO de ATEPO Ingeniería ha definido la situación como «un estado embrionario» y ha considerado fundamental hacer pedagogía para que ciudadanos y administraciones comprendan mejor el funcionamiento de las comunidades energéticas.

Torres ha advertido de que la complejidad y los tiempos de tramitación pueden provocar que algunos proyectos se eternicen hasta el punto de morir antes incluso de ponerse en marcha. «Hace falta pedagogía porque se eternizan y muchos proyectos mueren antes de nacer», ha afirmado.

El representante de Claner también ha puesto el foco en la necesidad de estabilidad normativa. En su opinión, sería «nefasto» que las reglas cambiasen de la noche a la mañana, especialmente teniendo en cuenta que ya existe «un tejido muy grande de empresas que viven de este mercado».

En cuanto a la financiación pública, Torres ha defendido que los fondos disponibles deben dirigirse hacia las tecnologías y sectores emergentes que resulten necesarios para avanzar en la transición energética. A pesar de las dificultades actuales, su visión sobre el futuro del sector es positiva: «Las comunidades energéticas tienen un futuro enorme».

El debate ha puesto así sobre la mesa una doble realidad. Por un lado, Andalucía cuenta con unas condiciones y un tejido empresarial que permiten situar a las comunidades energéticas como una de las piezas de la transformación del modelo energético. Por otro lado, su consolidación requiere todavía avanzar en regulación, financiación, simplificación de los procedimientos y divulgación.

La coincidencia entre los participantes ha sido especialmente clara en un punto: el potencial existe y los primeros proyectos ya están en marcha, pero el siguiente paso será conseguir que las comunidades energéticas puedan crecer de manera estable y convertirse en una herramienta accesible tanto para las administraciones como para ciudadanos y empresas.

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