Muchos españoles lo tienen plantado en su jardin: es el árbol exótico ornamental que está ayudando a expandirse a la primera abeja invasora de Europa
Este tipo de abeja lleva más de 20 años en Europa tras introducir esta especie de árbol asiático
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En España hay más de 1.200 especies invasoras que se han establecido de distintas maneras. Algunas llegan porque las condiciones climáticas son óptimas para ellas, otras por descuido humano o negligencias. Pero también existen las que se han introducido intencionadamente por su apariencia… Y al final acaba saliendo muy caro.
Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en los aliantos, también conocidos como «árbol del cielo» debido a su gran tamaño, originarios de China y que embellecen nuestros municipios. Este tipo de árboles exóticos tiende a albergar especies que no son autóctonas, como la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis).
Características de este tipo de abeja
Este insecto volador procede de Asia y representa un dato alarmante para nuestro país, al ser la primera abeja invasora identificada en Europa. Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona ha constatado que este tipo de abeja se alimenta exclusivamente del polen de la sófora o acacia de Japón, originaria de China y posteriormente introducida en el país nipón, que se introdujo en Europa en torno al siglo XVIII y se puede ver en muchos jardines de ciudadanas catalanas.
Tanto el polen de la sófora como la acacia de Japón alcanzan su máximo esplendor de actividad durante el verano, floreciendo la primera en los meses estivales, facilitando que esta abeja encuentre el alimento que requiere en las grandes urbes.
Cuál es el peligro que representan
El caso de la abeja gigante de la resina y la sófora es un ejemplo muy claro de efecto de bola de nieve en especies invasoras, ya que ambas se retroalimentan para subsistir. El principal riesgo de plantar árboles alóctonos con fines decorativos suele recaer sobre la biodiversidad del entorno, favoreciendo invasiones biológicas y sus consecuencias, con nidos de estas abejas en lugares inesperados.
Esta abeja lleva ya 20 años en Europa
La Megachile sculpturalis es originaria de China, Corea, Japón y Taiwán. La primera vez que se halló en nuestro continente fue en el sudeste de Francia en 2008. Desde aquel entonces, se ha ido expandiendo por gran parte del territorio europeo y los ejemplares se han multiplicado por diez en pocos años, según el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).
No fue hasta 2018 cuando se documentaron por primera vez en Cataluña, aunque su primer registro data del 2021 en Mallorca. En la isla balear, científicos observaron cómo se alimentaba de Sophora japonica asiática y de Parkinsonia aculeata americana.
El clima también juega un papel fundamental
Antes de esta investigación, ya existían estudios previos en Baleares, Italia y Pensilvania, donde se había percibido que esta abeja prefiere alimentarse del polen de la sófora. Este nuevo estudio se extiende a todo el territorio catalán, confirmando que la presencia de este árbol es crucial para la expansión de este himenóptero. Solo en Barcelona existen 11.000 ejemplares de sófora.
Aunque este no es el único criterio a tener en cuenta. Los científicos llevaron a cabo modelos lineales para evaluar el clima, la geografía y el peso relativo de la disponibilidad de la sófora, concluyendo que el árbol es igual de trascendental que tener un tiempo favorable.
Cómo erradicarlas
Acabar con esta especie no es tarea sencilla. A raíz de lo anteriormente expuesto, el extenso número de sóforas en España, unido a la misma relevancia que supone un buen clima, genera que el efecto climático tenga un impacto crucial en las zonas donde se encuentra este árbol. Además, como explican los investigadores, eliminar estos árboles no tendría por qué frenar a una abeja que lleva casi todo el siglo XXI colonizando Europa.