La confesión de Rocío Jurado, artista y cantante gaditana, sobre la fama: «Todo lo que he ganado lo daría con tal de volver a ser anónima»
Rocío Jurado se ganó el apodo de la más grande, pero eso no evitó que a veces echase de menos hacer cosas más mundanas como salir a comprar ropa para su hija sin que varios coches la siguieran. También sentarse en un banco de Chipiona, sentir la brisa del mar y comerse unas pipas.
Por increíble que parezca, la propia cantante habló de esas limitaciones durante una entrevista con Jesús Quintero en El loco de la colina. Hoy es más sencillo entenderla.
Por mucha fama que tuviera, Rocío Jurado anhelaba algo de su vida pasada: «Todo lo que he ganado lo daría con tal de volver a ser anónima». Más allá de que sea una frase llamativa, lo cierto es que tiene una explicación.
Qué quiso decir Rocío Jurado con su reflexión sobre la fama
Quintero le preguntó si estaría dispuesta a pagar por recuperar el anonimato. La respuesta de la Jurado sorprendió porque admitió que deseaba recuperarlo como persona. Para ella la parte negativa no era entregarse al público, sino perder la intimidad de la rutina.
Y es que querer cantar para miles de personas y querer intimidad al bajar del escenario son deseos compatibles. Por desgracia, Rocío jurado vivió de primera mano lo que era formar parte de la prensa del corazón, incluso cuando no se quería.
Aun así, Rocío Jurado también reconoció en aquella conversación que la fama le había permitido hacer cosas importantes. Por eso su balance contenía gratitud y cansancio. Se sentía orgullosa de lo conseguido, pero consideraba excesivo el coste personal que había tenido que asumir.
Hasta qué punto fue famosa Rocío Jurado en España
En España hemos tenido grandes cantantes como Manolo Escobar o Julio Iglesias, pero pocos que hayan sido tan mediáticos como Rocío Jurado. Su muerte no hizo más que agrandar su leyenda.
Nació en Chipiona, Cádiz, el 18 de septiembre de 1943, y desarrolló una carrera que reunió copla, flamenco y balada. Su voz podía pasar de la delicadeza a una enorme fuerza dramática, una cualidad que hizo reconocible su manera de interpretar.
Canciones como Como una ola, Se nos rompió el amor y Señora quedaron asociadas a su nombre. En ellas había personajes, reproches y despedidas que la cantante interpretaba con una intensidad capaz de convertir cada tema en una pequeña escena.
Por suerte, su popularidad llegó acompañada de distinciones institucionales antes de que nos dejara. Recibió la Medalla de Andalucía en 1986 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1995. En 2006 se le concedió también la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.
Por si fuera poco, el apelativo de la más grande refleja el lugar que ocupó entre sus seguidores. Pero esa admiración ayuda también a entender su confesión.
El peligro de ser famoso y cómo proteger nuestra vida privada
La fama puede hacer que una persona tenga que pensar dos veces dónde va, con quién aparece o qué fotografía comparte. El problema crece cuando siente que cualquier gesto puede acabar convertido en una explicación que tendrá que dar públicamente.
Para manejar esa exposición, es útil establecer límites concretos, especialmente con la prensa. Por ejemplo, qué asuntos se comentan en una entrevista, qué espacios familiares se mantienen privados y cuándo termina la disponibilidad profesional.
Otra cosa fundamental es conservar amistades y actividades ajenas al trabajo, especialmente con aquellas personas que no están vinculadas al mundo de los famosos.
Aunque nos suene muy lejano, hay que tener en cuenta que esa presión puede generar miedo e interferir en la vida cotidiana. De hecho, muchos famosos tienen que recurrir a profesionales de la salud mental.