La reflexión de Rocío Jurado que sigue más viva que nunca hoy en día: «Si los hombres pariesen, no habría guerras»
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El pasado 1 de junio se cumplieron veinte años desde que Rocío Jurado falleciera. Una muerte que dejó un vacío muy grande en el mundo de la música pero también se sintió que se perdía algo más que una artista. Su lucha contra el cáncer de páncreas fue larga y pública, pero también valiente hasta el final. Y, sin embargo, lejos de apagarse con el tiempo, su figura ha seguido creciendo. Su voz, su carácter y su forma de entender la vida siguen muy presentes, incluso entre quienes no la vivieron en su mejor momento y es que dejó para el recuerdo no sólo canciones, o una vida que es de sobras conocida, sino también reflexiones muy a favor del feminismo.
Gran parte del resurgir de Rocío Jurado este año no sólo tiene que ver con el hecho de que hace ya dos décadas que se fue, sino que además se ha estrenado «La más grande», la serie documental de Movistar Plus que ha vuelto a poner su historia en el centro de la conversación. No sólo ha servido para recordar su carrera, sino también para recuperar algunas de sus frases más potentes. Y entre todas ellas, está la reflexión de «Si los hombres pariesen, no habría guerras», que sorprendentemente está más de actualidad que nunca. Una frase cargada de simbolismo sobre el papel del cuidado, la maternidad y la violencia en la historia. Para ella, la experiencia de dar vida cambiaba por completo la forma de entender el mundo y, sobre todo, el valor de la vida de los demás.
Lo llamativo es que, décadas después, esa idea sigue generando debate. En pleno 2026, con conflictos abiertos en distintos puntos del planeta y un discurso político que en algunos lugares vuelve a girar en torno a modelos de masculinidad más tradicionales, la frase cobra un nuevo sentido. No es casualidad. Rocío Jurado tenía la capacidad de poner en palabras sencillas cuestiones complejas que hoy forman parte del debate público con total normalidad.
La reflexión de Rocío Jurado que sigue más viva que nunca hoy en día
Lejos de ser un comentario puntual, esta reflexión surgió en un contexto muy concreto. La cantante la pronunció en una entrevista concedida a Diario Sur en el mismo año de su fallecimiento. Ya estaba enferma, pero mantenía intacta esa claridad que siempre la caracterizó. En aquel momento, hablaba de algo que consideraba evidente: la mayoría de las guerras han sido decididas por hombres.
Su argumento iba más allá de una simple crítica. Planteaba que, si quienes toman esas decisiones estuvieran más vinculados a tareas de cuidado, crianza o sostenimiento de la vida cotidiana, o en resumen a dieran a luz, probablemente verían las cosas de otra manera. No tendrían ni el tiempo ni la disposición emocional para embarcarse en conflictos destructivos y valorarían las vidas humanas de otro modo. Era, en el fondo, una crítica directa a cómo históricamente se ha repartido el poder y a la forma en que la violencia ha estado asociada a determinados roles.
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Una artista adelantada a su tiempo
Quienes han revisado su trayectoria coinciden en algo: esa frase no fue una excepción. Rocío Jurado llevaba años lanzando mensajes que hoy encajarían perfectamente en el discurso feminista actual. Lo hacía desde sus canciones, pero también desde sus entrevistas, sin miedo a incomodar.
Temas como «Paloma brava» o «Lo siento mi amor» hablaban de deseo, de frustración o de independencia femenina en una época en la que esos asuntos apenas se tocaban en público. España salía del franquismo, y el papel de la mujer seguía muy condicionado por el silencio y las normas sociales. Ella, sin embargo, hablaba claro. También fue especialmente sincera cuando abordaba su vida personal, incluso en una entrevista abordó de qué modo mujeres como ella tenían que «programar» el nacimiento de sus hijos para poder compatibilizar su carrera con la maternidad. Una declaración que en su momento generó polémica, pero que hoy se entiende como una realidad compartida por muchas mujeres. De nuevo, iba por delante.
El documental que ha vuelto a encender el debate
El reciente documental «La más grande» ha sido clave para que todo esto vuelva a estar sobre la mesa. La producción, dirigida por Alexis Morante y con la voz de la actriz Daniela Vega, repasa su vida desde dentro, apoyándose en escritos de la propia artista. Además, cuenta con la implicación de Rocío Carrasco, lo que le da un enfoque especialmente personal. No se trata sólo de recordar a la cantante, sino de entender su impacto. El documental la presenta como algo más que una estrella: como un símbolo de cambio en una España marcada por el machismo y la rigidez social y como no, también pone el foco en su relación con el colectivo LGTBIQ+, que siempre la vio como un referente.