Frases para la Historia

Catalina la Grande, emperatriz de Rusia: «Alabo en voz alta y reprendo en un susurro»

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

«Alabo en voz alta y reprendo en un susurro». Esta es la conocida frase de Catalina la Grande, una de las gobernantes más poderosas de la historia de Rusia. La frase encierra una lección sobre cómo tratar a los demás sin menospreciarlos, que trata de reconocer sus méritos delante de otras personas y abordar sus equivocaciones sin convertirlas en una humillación pública. Una idea que, siglos después, continúa relacionada con la comunicación, la inteligencia emocional y el liderazgo.

La importancia de corregir sin humillar

La reflexión parte de una diferencia fundamental, ya que no es lo mismo señalar un error que avergonzar a quien lo ha cometido. Cuando una persona recibe una crítica delante de sus compañeros, puede sentirse atacada y concentrarse más en defenderse que en comprender qué necesita mejorar. Hablar en privado permite explicar lo ocurrido con mayor tranquilidad, escuchar la otra versión y buscar soluciones sin exponer innecesariamente a nadie.

El reconocimiento público también puede tener efectos positivos cuando es sincero y concreto. Destacar el esfuerzo de alguien ayuda a visibilizar su trabajo y transmite que sus aportaciones son valoradas. Sin embargo, elogiar no significa exagerar los méritos ni utilizar los cumplidos como una estrategia de manipulación. La clave está en ofrecer un reconocimiento auténtico y críticas respetuosas que permitan aprender de los errores.

¿Quién fue Catalina la Grande?

Catalina II nació en 1729 en Prusia con el nombre de Sofía Federica Augusta y llegó a Rusia siendo adolescente para casarse con el futuro Pedro III. En 1762, después de un golpe de Estado que apartó a su marido del poder, se convirtió en emperatriz. Gobernó durante 34 años, hasta su muerte en 1796, y su reinado estuvo marcado por la expansión territorial, las reformas administrativas y su interés por las artes y el pensamiento ilustrado.

Su imagen histórica combina esa influencia cultural con las contradicciones de su gobierno. Aunque impulsó ideas inspiradas en la Ilustración e intentó reformar la legislación, mantuvo un sistema autocrático y durante su reinado se reforzó el poder de la nobleza sobre los campesinos sometidos a servidumbre. Su figura refleja así las tensiones entre los ideales reformistas y el ejercicio absoluto del poder.

Una lección vigente en el trabajo y las relaciones

La frase de la Catalina puede aplicarse a la dirección de equipos, la educación y las relaciones personales. Corregir en privado no significa evitar las conversaciones difíciles, sino plantearlas de manera constructiva. Del mismo modo, reconocer los aciertos delante de los demás contribuye a crear un entorno en el que las personas sienten que su esfuerzo importa.

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