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Los arquitectos coinciden: «Cubrir las ventanas con papel de aluminio es una solución de emergencia»

Los arquitectos coinciden: «Cubrir las ventanas con papel de aluminio es una solución de emergencia»
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Cubrir las ventanas con papel de aluminio puede ser una solución de emergencia, todos los arquitectos coinciden en esto. Estamos viviendo unos días en los que parece que el tiempo no nos da una tregua. Las casas se han convertido en el refugio climático que hasta el momento nadie hubiera ni imaginado, con la mirada puesta a una serie de detalles que pueden acabar siendo los que nos afectarán de lleno. En unos días en los que quizás tocará agudizar el incendio de una manera del todo inesperada.

Las ventanas con papel de aluminio es una tendencia al alza. Una manera de reutilizar un elemento que está en nuestro día a día. No hay cocina sin ese papel que ha dejado de tener una utilidad sólo culinaria o de conservación de los alimentos, va mucho más allá. Es una herramienta esencial que tiene mucho que ver con la correcta climatización de la casa. Hasta los propios arquitectos coinciden en una forma de cubrir las ventanas que tiene más beneficios de los esperados, aunque puede parecer costoso, es un truco que vamos a implementar a partir de ahora.

Coinciden los arquitectos

Los arquitectos coinciden con lo que nos estará esperando en estos días en los que el calor se convierte en una realidad. Hay viviendas que no están preparadas para un siglo XXI en el que las temperaturas no dejan de subir y lo hacen de una forma que puede cambiarlo todo por completo.

Es momento de prepararnos para una década de ascenso de temperaturas, de tener unas casas que deben estar preparadas para afrontar estas cifras que, sin duda alguna, podría acabar siendo lo que nos afectará de lleno. Una vivienda preparada para un cambio climático que puede causar estragos.

Un buen arquitecto puede ayudarnos, no sólo a construir la casa de nuestros sueños, sino también a adaptarla a este desafío térmico. Existen hoy en día sistemas constructivos o de climatización que pueden acabar de darnos un pequeño respiro que debemos empezar a aplicar.

Estaremos muy pendientes de cada pequeño gesto que podemos hacer para mejorar nuestro bienestar en casa. Si, además, este truco nos permite ahorrar en climatización, habremos acabado con dos de los elementos que más malestar pueden causarnos. Los arquitectos coinciden en utilizar el papel de aluminio de esta manera.

Cubrir las ventanas con papel de aluminio es una solución de emergencia

Este verano hemos visto muchas ventanas y balcones cubiertos con papel de aluminio. Europa se ha convertido en un horno, para combatir en calor en ciudades de Francia y Alemania han optado por usar este truco que permite mantener la temperatura en el interior de las viviendas o, al menos, intentarlo.

Papel de aluminio para evitar que la casa se caliente de más, pero también toldos o cortinas térmicas que pueden ayudarnos a protegernos de este elemento que este verano ha causado estragos. Si invertimos en estos elementos vamos a ganar una casa preparada climáticamente para estos desafíos que llegan de forma puntual cada verano.

Los expertos de Cortinadecor nos explican que: «Un toldo que cubre completamente la superficie expuesta suele ofrecer mejores resultados que otro de mayor tamaño o con más prestaciones que deja parte del cristal sin proteger. Al fin y al cabo, basta con que el sol siga alcanzando una parte de la ventana para que esa superficie continúe transmitiendo calor al interior. En muchas viviendas, el problema no es el toldo, sino la superficie que queda fuera de su cobertura. Es un detalle que suele pasar desapercibido hasta el primer verano de uso, cuando se descubre que una pequeña franja del cristal recibe el sol directo durante las últimas horas de la tarde y termina calentando igualmente la estancia. Hay otra situación que también se repite con frecuencia. Cuando alguien siente que el toldo «no ha funcionado», el problema rara vez está en el tejido o en el mecanismo. En muchos casos, el sol cambia de posición a lo largo de la tarde y termina entrando por una zona que no se tuvo en cuenta al elegir las medidas. Unos pocos centímetros sin proteger pueden marcar más diferencia de la que parece».

Siguiendo con la misma explicación: «No todas las viviendas reciben el sol de la misma forma y eso explica por qué un mismo toldo puede ofrecer resultados muy distintos. Una terraza orientada al oeste suele necesitar una protección diferente a una ventana que únicamente recibe sol durante la mañana. Del mismo modo, una pequeña zona sin cubrir puede tener más impacto del que parece si coincide con las horas de mayor incidencia solar. Por eso, antes de comparar modelos, tejidos o acabados, merece la pena observar durante unos días cómo se mueve el sol sobre la fachada. Saber a qué hora empieza a incidir directamente sobre las ventanas y qué superficie alcanza, suele aportar mucha más información que cualquier ficha técnica».

 

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