Patricia Font: “La rivalidad no nos hace más fuertes, nos debilita”

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Portada de Inundación, de Patricia Font.

La primera novela de la escritora barcelonesa Patrícia Font, Inundación, persigue mostrar que “la rivalidad nos debilita” para rechazar así el dogma que establece que ésta “nos hace más fuertes”, aseveración que la autora sitúa en la categoría de la “mentira

En una entrevista, Font reivindica que la competencia entre las personas nos convierte en “torpes y miedosos”, por lo que “acabamos viendo fantasmas y teniendo miedo de todo y de todos”, como le sucede al protagonista de “Inundación”, Hernán, a quien un día de resaca en la playa se le aparece su hermano muerto, Julio, escena que inicia la novela.

Publicada por la Editorial Sloper, Inundación es la primera novela de ficción de Font, que antes había ensayado con la obra de teatro 111Bis (2009), finalista del Premio Born de Teatre y estrenada en la Sala Beckett de Barcelona, y el texto teatral breve L’homme immediat (2010), que subió a los escenarios de la Nau Ivanow de Barcelona en 2010.

Después de trabajar durante años en el teatro, en concreto, en la Sala Beckett, Font cuenta que se ha formado así como dramaturga y autora, por lo que defiende que “intenta hacer teatro en narrativa, escribiendo el camino inverso de las funciones cuando éstas adaptan alguna novela”.

Con Inundación, la autora intenta plasmar en la competitividad entre los dos hermanos este afán por rivalizar y ganar, elevándolo al máximo exponente. “¿Cómo va a superar el vivo al muerto? Es una especie de lucha injusta, desigual”, razona.

Porque competir, para Font, también se trata de algo “sobrenatural” y añade que, a medida que la trama avanza, se agravan las consecuencias emocionales de esta lucha fraternal, extensible a tantas otras situaciones mundanas, y que el lector podrá ver “cómo nos sentimos cuando estamos fuera de todo y somos conscientes de que aquello que quisiéramos es algo imposible”.

Es ante esa indefensión cuando la autora barcelonesa se pregunta qué valores, qué dioses y qué cosmología se tiene que inventar cada uno, y, también, sus personajes, para asimilar que “nunca vamos a lograr eso por lo que competimos“.

La historia de esta rivalidad marcada por el “arranque excepcional” de un muerto que resucita transcurre en un pueblo turístico “de sol y playa”, en un verano en el que el mal tiempo y la falta de visitantes hacen que el chiringuito de Hernán y su padre venda poco y deba demasiado dinero.

La elección del escenario en Inundación es una apuesta por teatralizar la historia en un espacio concreto, la de un pueblo turístico sin nombre en el que “todo está muerto porque se ha quedado sin gente”, para encarnar así los sentimientos del protagonista.

En la obra no hay una intención de parodia o de crítica social, según Font, sino de “otorgar una mística” a estos lugares y “dar trascendencia” a sus personajes”, consideración que la autora no suele encontrar en historias que toman escenarios parecidos.

“Lo menos fantástico de todo acabará siendo la resurrección de un chico y, por contra, una bolsa de patatas fritas, un bloque de apartamentos a medio construir, las hamacas; todo eso será lo verdaderamente sobrenatural, puesto que todo el lugar materializa las emociones que quiero explicar”, precisa Patrícia Font.

La idea de representar sentimientos a través de objetos o escenarios la ha tomado Font de la escritora británica Virginia Woolf, de quien incluye un extracto de La señora Dalloway al principio de Inundación.

Del director de cine y escritor Pier Paolo Pasolini, Font recuerda Teorema por “presentar hechos fantásticos a plena luz del día y sin sorpresas efectistas”, mientras que del dramaturgo Harold Pinter la autora ha recogido su capacidad por retratar personajes que integran círculos cerrados, como si no existiera nada más a parte de éstos.

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