Los dos libros que más me han hecho llorar últimamente: ¿Arte o tortura gratuita?
Novelas muy duras y emocionantes
Esta semana, en recomendaciones literarias de OKDIARIO, os recomendamos dos libros fuertes y muy emocionantes. Reconozco que lloro con muchísima facilidad pero con estas novelas mi dolor ha estado a otro nivel. Son obras muy distintas entre sí y que invitan a una interesante reflexión sobre la delgada línea que separa la sensibilidad del sensacionalismo o el arte con la tortura grauíta que sólo sirve para que sientas algo pero que se queda vacía de contenido. Y es que, aunque yo soy un gran admirador de estos dos textos, es verdad que, en el caso de uno de ellos, la opinión general está muy dividida. Los hay que lo confirman como uno de los mejores libros de los últimos años mientras que otros creen que se trata de un mecanismo barato y simple para gastar el mayor número pañuelos de papel posible. Hablamos de Tan Poca vida de Hanya Yanagihara y de El jardinero y la muerte de Gueorgui Gospodínov. ¿Los habéis leído? ¿Qué opináis?
‘Tan Poca vida’ de Hanya Yanagihara (Ed. Lumen)
Sinopsis: Cuatro compañeros de universidad se trasladan a Nueva York, donde solo cuentan con su amistad y su ambición para abrirse camino. Willem es guapo, amable y quiere ser actor; JB es un pintor ingenioso y a veces cruel, dispuesto a destacar en el difícil mundo del arte; Malcolm es un arquitecto soñador, y Jude es el joven retraído, brillante y enigmático que pronto se convertirá en el epicentro del grupo. A lo largo de varias décadas, sus relaciones se harán más íntimas y profundas, al tiempo que se teñirán de adicción, éxito y orgullo. Sin embargo, su mayor desafío será el propio Jude, herido para siempre por una traumática infancia.
Opinión: Este libro me provocó un ataque de ansiedad en pleno metro. No dramatizo. Llegó un momento de tanto dolor que incluso lo sentí físicamente. Hubo partes en las que me sentí identificado y que me removieron hasta la histeria. Sí, aquí, a un personaje le pasa todo lo malo que le puede ocurrir a alguien. Si crees que ha sufrido suficiente, tranquilo, la aún queda lo peor. La pregunta es si se trata de una buena novela o sólo de un ejercicio de sadismo. Por un lado, la narración vibra y sostiene las casi mil páginas de Tan poca vida. La creación de personajes está cuidada y sientes empatía por prácticamente todos. El problema: quizá las desgracias y torturas que propone la trama no estén alienadas con el desarrollo del protagonista, quien, en realidad, casi no evoluciona. Sí, es un libro excesivo, casi caricaturesco en su visión de la tragedia pero, no lo niego, yo soy incapaz de olvidarlo.
‘El jardinero y la muerte’ de Gueorgui Gospodínov (Ed. Impedimenta)
Sinopsis: En El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov nos sumerge en los interminables meses durante los que, día tras día, vio cómo se iba apagando la vida de su padre. Mientras este moría a su lado consumido por la enfermedad, Gospodínov le sostuvo la mano hasta que llegó el fin. Y aun en su lecho de muerte, para él seguía siendo el más alto, el más guapo, el más amable. Seguía siendo su padre. Entre los campos de fresas de la infancia y el inevitable adiós, Gospodínov teje un relato íntimo sobre el duelo y la memoria. ¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos? Este no es un libro sobre la muerte, sino sobre el dolor de presenciar el final de una vida. Es una historia sobre padres e hijos, sobre la peculiar cultura del silencio que a menudo los envuelve y que puede teñir incluso los vínculos más profundos. Un mutismo que marcó de un modo irónico la vida del autor, ya que su padre fue un hombre muy callado y, a la vez, un sublime contador de historias.
Opinión: «Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.» Pocos arranques hay tan potentes dentro de la literatura actual. Este libro representa, para mí, el enfrentarme a una de mis peores (aunque inevitables) pesadillas: la muerte de mi padre. Es una novela que emovciona hasta el extremo pero desde la honestidad. La poesía de lo cotidiano alcanza un nivel sublime y aunque duela, Gospodínov ha creado un artefecta de autoficción de esos que marcan y hacen historia. Esto sí que es una obra de arte en mayúsculas. Por cierto, si te gusta, te recomiendo mucho Las tempestálidas, del mismo autor.
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