Cool
MODA

Teresa Urquijo apuesta por la versión más clásica del protocolo ante el Papa León XIV con un elegante vestido negro y merceditas de charol

La presencia del Papa León XIV en Madrid está dejando imágenes para la historia. Mientras más de 1,2 millones de personas se congregaban en la Plaza de Cibeles para participar en la multitudinaria misa presidida por el Santo Padre, las miradas también se dirigían hacia los representantes institucionales que ocuparon las primeras filas del acto. Entre ellos se encontraban los Reyes de España, la princesa Leonor, la infanta Sofía, diversas autoridades políticas y algunos acompañantes que, sin ocupar cargos públicos, también terminaron llamando la atención, como ha sido el caso de Teresa Urquijo.

La esposa de José Luis Martínez-Almeida ha protagonizado una de las apariciones más comentadas de la jornada gracias a un estilismo que destacaba por su sobriedad y por un claro respeto hacia los códigos más tradicionales asociados a este tipo de ceremonias religiosas.

Mientras la Reina Letizia volvía a hacer uso del denominado «privilegio del blanco», reservado a un reducido grupo de monarcas católicas ante la presencia del Papa, y la princesa Leonor apostaba por un elegante diseño de Hannibal Laguna White en tonos suaves, Teresa Urquijo optó por recorrer un camino completamente diferente. Sin estridencias, sin grandes concesiones a las tendencias y apostando por una imagen que encajaba perfectamente con el carácter solemne del acto.

Para esta cita histórica, Urquijo eligió un vestido midi negro de líneas limpias y silueta relajada. Un diseño que evitaba marcar excesivamente la figura y que únicamente incorporaba un cinturón para definir la cintura de forma sutil. La pieza destacaba también por un escote en forma de V que, pese a estar más marcado que el de otros estilismos vistos durante la jornada, mantenía en todo momento la sobriedad que exige un acto de estas características.

Teresa Urquijo y Almeida con el Papa León XIV. (Foto: Europa Press)

Su elección no fue casual. El negro continúa siendo uno de los colores más vinculados a la tradición protocolaria de los encuentros con el Pontífice y transmite precisamente los valores que el Vaticano ha defendido históricamente para este tipo de ceremonias: respeto, discreción y sentido institucional.

Otro detalle que llamó la atención fue la ausencia de mantilla. Aunque muchas personas siguen asociando este accesorio a las apariciones femeninas ante el Papa, la realidad es que no existe una obligación formal de llevarla, especialmente cuando los encuentros tienen lugar fuera de la Santa Sede. Teresa Urquijo decidió prescindir de ella y construir un estilismo mucho más depurado, centrado en la sencillez y la elegancia clásica.

Tampoco hubo excesos en los complementos. La esposa del alcalde de Madrid completó el conjunto con unas merceditas negras de charol y un discreto tacón, una elección cómoda y funcional para una jornada marcada por las altas temperaturas y la gran afluencia de público. Un calzado que, además, reforzaba el carácter tradicional del conjunto sin restarle sofisticación.

En cuanto a las joyas, siguió la misma filosofía. Apostó por unos pendientes de oro con un pequeño aro y una medalla religiosa, un guiño especialmente apropiado para una celebración de carácter profundamente espiritual como la presidida por León XIV.

En una jornada donde gran parte de la atención se concentró en el privilegio del blanco de la Reina Letizia y en los estilismos de la Familia Real, Teresa Urquijo encontró su espacio con una propuesta completamente distinta y acorde a las normas marcadas por el Vaticano. No buscó ser la más llamativa ni la más moderna. Su apuesta fue otra: demostrar que la elegancia también puede construirse desde la discreción y el respeto a los códigos más tradicionales. Y precisamente ahí estuvo el éxito de su elección.