La capital mundial de las tapas está en Andalucía: la ciudad donde mejor se come y enamora con su historia y gastronomía
Granada destaca por sus tapas, que nos ponen gratis cuando pedimos una bebida
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Muchas son las ciudades de España, que podemos visitar en verano por sus monumentos, pero también es cierto que muchas de ellas se conocen además por lo que se come en ellas. Y entre todas las de Andalucía, Granada tiene la rara virtud de reunir ambas cosas sin esfuerzo. La Alhambra, el Albaicín o sus miradores forman parte de la imagen más reconocible de la ciudad, pero hay otra Granada que se descubre en cuanto te sientas a tomar algo y que destaca principalmente por sus tapas.
Y tapas que son además gratis, ya que puede que muchos no estén acostumbrados, pero como ocurre en otras ciudades, tal y como es el caso de Madrid, cuando te sientas y pides una bebida, te das cuenta que aparece una tapa. Y luego otra en el siguiente bar. Y otra más. No ocurre en todos los locales, pero sí en muchos, y lo suficiente como para que se haya convertido en una seña de identidad. No es un reclamo turístico reciente, sino una costumbre que lleva décadas formando parte del día a día de la ciudad, especialmente ligada a su ambiente universitario y a esa forma tan andaluza de entender la vida sin prisas. Por eso hay quien dice que Granada es la capital mundial de las tapas. Y puede que no exista un título oficial que lo certifique, pero basta con pasear una tarde por el centro para entender de dónde sale esa fama y en concreto, dos calles que si visitas la ciudad, es mejor que no te pierdas.
La capital mundial de las tapas está en Andalucía
En Granada, la cultura de ir de tapas forma parte de la identidad local y se ha mantenido con el tiempo, incluso cuando en otras ciudades se ha ido perdiendo. En muchos bares, cada consumición viene acompañada de una tapa sin coste adicional, lo que hace que la experiencia sea diferente a la de otros destinos. No se trata sólo de cantidad, sino también de variedad ya que en un mismo recorrido puedes pasar de una ración de pescado frito a una carne en salsa o a una propuesta más actual, dependiendo del sitio. Esa mezcla es parte del encanto.
Además, el ambiente ayuda. Granada es una ciudad viva, con mucho movimiento durante todo el año gracias a la universidad y al turismo. Eso se nota en los bares, en las terrazas y en la forma en la que se vive la calle. Tapear aquí no es un plan aislado, sin que de alguna manera es una forma de socializar, de alargar la tarde y de convertir cualquier momento en algo más.
Calle Navas
Si hay un lugar donde empezar, ese es la Calle Navas. Es probablemente la calle más conocida de Granada para ir de tapas y una de las más frecuentadas tanto por locales como por visitantes. En apenas unos metros se concentran numerosos bares y tabernas donde el ritmo es constante, especialmente al caer la tarde, de modo que la oferta es amplia y bastante homogénea en cuanto a calidad, lo que permite improvisar sin miedo a equivocarse. Desde bares más tradicionales hasta otros algo más renovados, todos comparten ese espíritu de barra animada y tapa incluida. Además, tiene ese punto de calle que siempre está viva así que es el tipo de lugar donde se entiende rápido cómo funciona Granada y entre los mejores bares destacan, Los Diamantes, el Ávila o Casa Salvador.
Calle Elvira
A poca distancia, pero con un ambiente distinto, aparece la Calle Elvira. Si la Calle Navas representa el tapeo más clásico, aquí el ambiente cambia ligeramente. Es una zona más vinculada a estudiantes, a gente joven y a un tipo de ocio algo más alternativo, sin perder la esencia de la ciudad.
La cercanía con el Albaicín y su historia también se nota en el ambiente. Es una calle con mezcla, donde conviven bares tradicionales con otros más informales, y donde el tapeo se mezcla muchas veces con la vida nocturna. Aquí es fácil empezar tomando algo y terminar alargando la noche sin darse cuenta. También es una buena alternativa para quienes buscan algo menos turístico destacando nombres como La Riviera, Casa de Todos, La Vinoteca o también, el Restaurante Boabdil.
Ahora ya sabes el porqué Granada destaca como templo de las tapas, pero lo cierto es que reducir la ciudad a esto sería quedarse corto ya que lo que la hace especial es cómo combina su gastronomía con todo lo demás. Puedes pasar la mañana visitando la Alhambra, perderte por las calles del Albaicín al atardecer y terminar la jornada enlazando bares sin un plan fijo, ya que es esa facilidad para disfrutar sin necesidad de organizar demasiado, lo que la convierte en un destino diferente y especial y perfecto para visitar este verano.