Los relojes de Buzz Aldrin que llegaron a la Luna con la misión Apolo 11 salen a subasta más de 50 años después
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Hace 57 años, el 21 de julio de 1969 (hora UTC), la humanidad dio uno de los mayores saltos de su historia. Neil Armstrong descendía por la escalerilla del módulo Eagle y pronunciaba la frase que cambiaría para siempre la exploración espacial. Apenas unos minutos después, Buzz Aldrin se unía a él sobre la superficie lunar. Sin embargo, existe un detalle que muchos desconocen: aunque Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna, el primer reloj que realmente caminó sobre ella fue el Omega Speedmaster que llevaba Aldrin en su muñeca. Coincidiendo con este aniversario, una selección de relojes pertenecientes al legendario astronauta sale a subasta con Sotheby’s, ofreciendo a coleccionistas y aficionados una oportunidad única para adquirir piezas que recorren más de medio siglo de historia, innovación y aventura espacial.
El hombre que convirtió un reloj en una leyenda
Buzz Aldrin no sólo pasó a la historia por convertirse en el segundo hombre en caminar sobre la Luna. También fue quien hizo del Omega Speedmaster un icono absoluto de la relojería.
Cuando descendió del módulo Eagle aquel 21 de julio de 1969, llevaba en la muñeca el cronógrafo que había superado las pruebas más exigentes jamás realizadas por la NASA y que, desde entonces, sería conocido para siempre como el Moonwatch.

Paradójicamente, el Speedmaster original que acompañó a Aldrin durante la misión Apollo 11 no forma parte de esta subasta. El reloj desapareció en 1970 cuando era trasladado al Smithsonian Institution y nunca volvió a aparecer.
Su ausencia no hace sino aumentar la importancia de las piezas que ahora cambian de propietario: todas ellas forman parte de la historia personal del astronauta y reflejan la evolución de una relación que ha permanecido unida a Omega durante décadas.

El Speedmaster Moonshine Gold: la gran estrella de la subasta
La pieza más codiciada de la venta es un Omega Speedmaster Professional Moonshine Gold, una reinterpretación contemporánea del Moonwatch fabricada en oro Moonshine de 18 quilates, una aleación desarrollada por Omega con un tono más suave y resistente a la pérdida de color que el oro amarillo tradicional.
Su esfera dorada, el fondo transparente y el calibre manual 3861 Master Chronometer representan la evolución técnica de un reloj cuya esencia permanece prácticamente intacta desde finales de los años sesenta.

Más que un simple reloj de lujo, simboliza el vínculo permanente entre la manufactura suiza y el astronauta que llevó el Speedmaster hasta la Luna.
Los especialistas estiman que podría alcanzar entre entre 34.000 y 51.000 euros, aunque su procedencia hace prever que el precio final pueda ser superior.

El Speedmaster Professional que recuerda al reloj perdido de la Luna
Entre los lotes más emotivos destaca un Omega Speedmaster Professional referencia 3590.50, perteneciente personalmente a Buzz Aldrin durante los años posteriores a su carrera espacial.
Aunque no es el cronógrafo que llevó durante Apollo 11, conserva el mismo ADN que convirtió al Speedmaster en una leyenda: caja de acero, cristal Hesalite, movimiento mecánico de carga manual y una estética prácticamente inalterada desde los modelos utilizados por la NASA.

Para muchos coleccionistas representa la oportunidad más cercana de poseer un reloj directamente relacionado con el hombre cuyo Speedmaster fue el primero en utilizarse sobre la superficie lunar.
Su estimación se sitúa entre 6.800 y 10.200 euros.

El Speedmaster X-33, el heredero de los astronautas
La colección también incorpora un Omega Speedmaster X-33 de segunda generación, un modelo completamente diferente al Moonwatch clásico, pero diseñado pensando en las necesidades reales de los astronautas modernos.
Fabricado en titanio e impulsado por un movimiento de cuarzo multifunción, ofrece alarmas, cronómetros, cuenta atrás y distintos husos horarios. Fue desarrollado con la colaboración de astronautas de la NASA y de la Agencia Espacial Europea, convirtiéndose en uno de los relojes más utilizados dentro de la Estación Espacial Internacional.

Su presencia en la colección demuestra que Aldrin nunca dejó de interesarse por la evolución tecnológica de los relojes espaciales.
Su valor estimado ronda entre 4.300 y 6.800 euros.

Un Speedmaster inspirado en la conquista del cielo
Otro de los modelos destacados es el Omega Speedmaster HB-SIA Solar Impulse, creado para celebrar el histórico avión impulsado exclusivamente por energía solar.
Su caja de titanio, la esfera elaborada con fibra de carbono y la función GMT recuerdan que la exploración no terminó con las misiones Apollo.

Para Buzz Aldrin, firme defensor de los futuros viajes tripulados a Marte, este reloj representa el mismo espíritu pionero que impulsó la carrera espacial durante los años sesenta.
Los expertos esperan una venta situada entre 5.100 y 7.700 euros.

Un Seamaster que demuestra otra faceta de Buzz Aldrin
Aunque el apellido Speedmaster domina inevitablemente la subasta, también aparece un Omega Seamaster Professional GMT.
Su presencia recuerda que Aldrin mantuvo una estrecha relación con el mundo del buceo durante parte de su formación militar y como piloto de combate.

Equipado con movimiento Co-Axial y función GMT, este reloj demuestra que la colección del astronauta iba mucho más allá del cronógrafo que le hizo famoso.
Su estimación oscila entre 4.300 y 6.800 euros.

La sorpresa: un Jaeger-LeCoultre entre los relojes de Aldrin
La gran excepción dentro de la colección llega de la mano de un Jaeger-LeCoultre Deep Sea Shark, un cronógrafo de buceo muy apreciado por los coleccionistas.
Aunque no guarda relación directa con la Luna, pone de manifiesto la pasión de Aldrin por la relojería mecánica de alto nivel. Su precio estimado, entre 8.500 y 17.000 euros, confirma que incluso las piezas ajenas a Omega despiertan un enorme interés cuando proceden del astronauta del Apollo 11.

¿Por qué el Speedmaster fue el elegido por la NASA?
La respuesta está en unas pruebas que muy pocos relojes habrían podido superar.
En 1964 la NASA buscaba un cronógrafo fiable para sus misiones tripuladas y sometió a varios modelos a once ensayos extremos: temperaturas superiores a los 90 grados, frío intenso, vacío absoluto, vibraciones, golpes, aceleraciones, humedad, corrosión y bruscos cambios de presión.

Sólo uno sobrevivió a todas ellas.
En marzo de 1965, el Omega Speedmaster fue certificado oficialmente para todas las misiones espaciales tripuladas de la NASA, una acreditación que sigue siendo única.

El reloj que realmente pisó la Luna
El 20 de julio de 1969, el módulo Eagle aterrizó en el Mar de la Tranquilidad. Durante el descenso se produjo un fallo en el temporizador electrónico del módulo lunar, por lo que Neil Armstrong dejó su Speedmaster en el interior como instrumento de respaldo.
Cuando abandonó el Eagle fue sin reloj.

Minutos después descendió Buzz Aldrin llevando el suyo en la muñeca. Ese gesto, aparentemente anecdótico, convirtió su Omega Speedmaster en el primer reloj utilizado sobre la superficie lunar, un hito que la firma suiza sigue conmemorando más de medio siglo después.
La historia del Speedmaster no terminó allí. En 1970 volvió a desempeñar un papel decisivo durante la misión Apollo 13, cuando los astronautas utilizaron el cronógrafo para medir con precisión una maniobra crítica de catorce segundos que permitió corregir la trayectoria de regreso a la Tierra. Aquella intervención llevó a la NASA a conceder a Omega el prestigioso Silver Snoopy Award, el mayor reconocimiento de la agencia por sus contribuciones a la seguridad de los vuelos espaciales.

Más de cinco décadas después del primer paseo lunar, la subasta de los relojes de Buzz Aldrin demuestra que el valor de estas piezas va mucho más allá de la alta relojería. Cada una representa una etapa distinta de la exploración espacial y del vínculo entre un astronauta y un cronógrafo que pasó de medir el tiempo a formar parte de la historia. Mientras el mundo recuerda el aniversario de la llegada del hombre a la Luna, estos relojes vuelven a recordarnos que algunas leyendas nunca dejan de avanzar.