Si llevas tiempo haciendo cuentas para jubilarte, puede que tengas que volver a sacar la calculadora: desde 2027 cambia la edad de jubilación
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Cuando se piensa en la jubilación, muchos lo hacen teniendo en mente la fecha, como si fuera una meta fija. Se hacen números, se calcula lo que le queda, incluso se decide cuándo dar el paso. Pero en España esa previsión no siempre es tan estable como parece y más teniendo en cuenta que 2027 es uno de esos momentos en lo que habrá un cambio en la edad de jubilación que se debe tener en cuenta.
No es un cambio que llegue de golpe ni una reforma nueva que aparezca de un día para otro, sino que es, más bien, el último tramo de un ajuste que lleva años aplicándose poco a poco. Muchos lo han ido notando en pequeños retrasos, casi sin darse cuenta, hasta que ahora el calendario llega a un cifra redonda que afecta directamente a quienes están más cerca de retirarse si no se tienen los años de cotización que se requieren. De este modo debes tener en cuenta que dependiendo de lo que hayas cotizado, tu edad de jubilación puede cambiar. Y en algunos casos, no hablamos de unos pocos meses, sino de una diferencia que obliga a replantearse cuándo dejar de trabajar.
A partir de 2027, dos edades de jubilación según lo cotizado
Desde el 1 de enero de 2027, el sistema fija claramente dos escenarios. Por un lado, quienes no alcancen los 38 años y seis meses cotizados tendrán que esperar hasta los 67 años para jubilarse con el 100% de la pensión. Es el punto final a la subida progresiva que se ha ido aplicando desde hace más de una década. La diferencia con 2026 es pequeña sobre el papel, pero marca el cierre del proceso. Hasta ahora, la edad estaba en 66 años y 10 meses para estos casos. A partir de 2027, ya no habrá más ajustes graduales: el listón se queda definitivamente en los 67 años.
En el otro lado están quienes sí superan ese periodo de cotización. Para ellos no cambia la referencia y podrán seguir jubilándose a los 65 años sin penalización. Esa diferencia de dos años es, en la práctica, una de las claves del sistema y una de las que más impacto tiene en la planificación personal.
Una diferencia de meses que puede cambiarlo todo
El sistema no sólo distingue entre dos edades, también introduce un matiz importante y es el el tiempo exacto cotizado. No es lo mismo quedarse cerca que superar el mínimo exigido, porque unos pocos meses pueden marcar la diferencia entre jubilarse a los 65 o tener que esperar hasta los 67. Esto es algo que muchos trabajadores descubren tarde, cuando revisan su vida laboral con más detalle. Periodos sin cotizar, cambios de empleo o años en los que se cotizó menos pueden acabar teniendo un peso mayor del que parecía en su momento.
Por eso, cada vez es más habitual que quienes están cerca de la jubilación revisen con lupa su historial. No se trata sólo de saber cuánto se cobrará, sino de algo más básico: cuándo se podrá dejar de trabajar sin perder parte de la pensión.
La jubilación anticipada sigue existiendo, pero no es gratis
Aunque la edad ordinaria sube, la opción de jubilarse antes sigue estando ahí. Eso sí, con condiciones claras y con un coste que no conviene pasar por alto. En general, se puede adelantar la jubilación hasta dos años respecto a la edad que corresponda en cada caso. Así, quien tenga derecho a jubilarse a los 65 años podrá hacerlo desde los 63. Y quien deba esperar hasta los 67, podrá retirarse a partir de los 65, pero en los dos casos se debe tener en cuenta que la jubilación se reduce. Esa reducción depende de cuánto se adelante la jubilación. Puede ser relativamente moderada si se trata de unos meses, pero se vuelve mucho más significativa si se anticipa dos años completos. En algunos casos, el recorte puede acercarse al 20%, lo que obliga a pensar bien si compensa o no dar ese paso.
Un cambio que viene de lejos y que ya no se moverá
Lo que ocurre en 2027 no es una decisión nueva, sino que es el final de la reforma aprobada en 2011, que planteó retrasar la edad de jubilación de forma progresiva para adaptarse a una realidad evidente ya que cada vez vivimos más años y hay más personas que pasan a cobrar una pensión.
Durante todo este tiempo, los cambios se han ido aplicando poco a poco. Cada año se añadían unos meses más, lo que hacía que el impacto pasara algo desapercibido. Ahora, sin embargo, el proceso llega a su fin y deja un sistema más definido. El objetivo es equilibrar las cuentas de la Seguridad Social en un contexto complicado, marcado por la jubilación masiva de la generación del baby boom. No es un ajuste menor, sino un cambio estructural que condiciona el futuro del sistema.