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No está en la costa mediterránea ni es una gran ciudad pero este es el rincón donde muchos jubilados dicen vivir mejor: «Una vida de lujo»

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Blanca Espada

Mucha gente, cuando piensa en la jubilación, se imagina directamente viviendo en la costa mediterránea con buen tiempo, sol casi todo el año y ciudades con todos los servicios a mano. Es la idea más repetida, pero lo cierto es que no todo el mundo está mirando ya hacia ahí sino que en los últimos años, hay quien prefiere algo distinto, sitios más tranquilos, menos saturados y, sobre todo, más baratos para el día a día.

Ahí es donde empieza a aparecer Lugo que no es que sea un destino que suela estar en las listas más evidentes, pero poco a poco se está colando entre quienes buscan una vida más cómoda sin gastar tanto. Varias publicaciones de viajes y estilo de vida la señalan como una opción interesante, y el motivo es bastante claro  ya que aquí el dinero rinde más. El coste de vida es más bajo que en muchas otras ciudades, algo que se nota especialmente cuando los ingresos son los que son, como pasa con las pensiones. Pero quedarse solo con eso sería simplificar demasiado. Lugo también tiene algo que no siempre es fácil de encontrar y es calma. No hay grandes aglomeraciones, ni prisas constantes, ni esa sensación de ir siempre corriendo. Es una ciudad fácil de moverse, donde todo queda cerca y donde el ritmo es otro. Y eso, para mucha gente en esta etapa, vale casi tanto como el precio de la vivienda.

Este es el rincón donde muchos jubilados dicen vivir mejo

Uno de los motivos por los que Lugo empieza a sonar entre jubilados tiene que ver, sobre todo, con la vivienda. Mientras en muchas ciudades los precios no han dejado de subir, aquí todavía se encuentran alquileres bastante más asumibles. De hecho, según datos recientes de Idealista, el precio ronda los 8,4 euros por metro cuadrado, bastante lejos de la media nacional, que ya supera los 14 euros/m². Traducido a algo más concreto, vivir en Lugo puede salir varios cientos de euros más barato al mes que en otras capitales con pisos de 1 y 2 habitaciones por menos de 600 y 700 euros al mes. Y eso, cuando se vive de una pensión, pesa mucho más de lo que parece. No es sólo pagar menos, es la sensación de que el dinero llega mejor a final de mes.

Luego está lo práctico y es que hay oferta y se puede elegir. No es uno de esos mercados donde todo vuela o donde tienes que aceptar lo primero que aparece. Hay pisos en el centro, otros más tranquilos, opciones más sencillas y otras algo mejor equipadas. En general, sin esa presión que sí se nota en otras ciudades y que complica bastante encontrar algo razonable.

 

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Tranquilidad, servicios y una vida sin prisas

Más allá del coste, lo que muchos valoran en Lugo es el ritmo de vida. No hay grandes aglomeraciones ni desplazamientos eternos. Es una ciudad cómoda para moverse a pie, con calles accesibles y una sensación general de calma que se agradece en el día a día. A esto se suma una buena red de servicios públicos. El sistema sanitario, por ejemplo, cuenta con buena valoración, algo especialmente importante para personas mayores. También hay centros culturales, comercios de proximidad y todo lo necesario para cubrir las necesidades básicas sin complicaciones.

Esa combinación de tranquilidad y servicios hace que la vida cotidiana resulte más llevadera. No se trata de renunciar a comodidades, sino de vivir de otra manera, con menos estrés y con una rutina más sencilla.

Naturaleza, gastronomía y un patrimonio que sorprende

Otro de los puntos fuertes de Lugo es su entorno. La ciudad está rodeada de zonas verdes, rutas para caminar y espacios naturales que permiten mantenerse activo durante todo el año. Sin necesidad de grandes desplazamientos, es fácil salir a pasear o disfrutar del aire libre, algo que muchos valoran especialmente en la jubilación. Además, la costa gallega se encuentra a poco menos de una hora, lo que permite escapadas puntuales sin necesidad de vivir en primera línea de playa. Es un equilibrio que muchos consideran ideal: naturaleza cercana sin el coste que implica residir en zonas más turísticas.

A esto se suma una gastronomía que es otro de sus grandes reclamos. Desde el pulpo á feira hasta las carnes gallegas o los productos de temporada, comer bien forma parte del día a día. Y, a diferencia de otros destinos, hacerlo no supone un gasto excesivo. Por último, Lugo guarda un patrimonio histórico que a menudo pasa desapercibido. Su muralla romana, Patrimonio de la Humanidad, rodea el casco histórico y es uno de los elementos más singulares de la ciudad. A ello se suman la Catedral de Santa María, las termas romanas junto al río Miño o rincones como la Praza Maior, que completan una oferta cultural más que interesante.

En conjunto, Lugo reúne varios factores que explican por qué cada vez más jubilados la tienen en el radar. No es un destino de moda ni pretende serlo, pero Una vida más tranquila, con menos presión económica y con suficientes alicientes como para disfrutar del día a día sin grandes excesos.

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