El hotel del bisabuelo de Paris Hilton en Marbella donde Rafa Nadal forma a futuras estrellas del tenis: 4.000 euros la noche
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Hay hoteles que ofrecen una habitación frente al mar. Y hay hoteles que forman parte de una historia. Don Carlos Marbella pertenece a esa segunda categoría: una dirección legendaria asociada durante más de cinco décadas al Marbella más exclusivo, al de la privacidad, las grandes fortunas internacionales y las personalidades que buscan un refugio mediterráneo lejos de los focos. Desde su apertura en 1969, Don Carlos fue uno de los hoteles pioneros que ayudaron a transformar Marbella en un destino internacional de lujo. Mientras la Costa del Sol comenzaba a atraer a aristócratas, empresarios, celebridades de Hollywood y miembros de la élite internacional, este resort frente al Mediterráneo se convirtió en uno de los grandes símbolos de una nueva forma de vivir.

La identidad de Don Carlos se construyó sobre elementos difíciles de replicar: una ubicación privilegiada frente al mar, más de 20.000 metros cuadrados de jardines tropicales, una arquitectura única y una atmósfera de absoluta discreción. Su característica torre, uno de los perfiles arquitectónicos más reconocibles de Marbella, permite disfrutar de vistas panorámicas al Mediterráneo, algo especialmente singular en una ciudad donde la arquitectura tradicionalmente apuesta por edificios de menor altura.
La transformación del hotel, con interiores diseñados por Jaime Beriestain, ha mantenido la conexión con el paisaje mediterráneo, combinando diseño contemporáneo, naturaleza y el legado histórico del resort.
«La renovación tenía un objetivo claro: evolucionar sin perder nuestra esencia. Queríamos recuperar aquello que convirtió a Don Carlos en un icono y proyectarlo hacia el futuro»

La máxima expresión del estilo de vida Don Carlos se encuentra en la Presidential Penthouse Suite, una residencia privada de dos dormitorios situada en la última planta del hotel. Con terrazas exclusivas, espacios amplios y vistas infinitas sobre el Mediterráneo, representa la versión más sofisticada de la experiencia Don Carlos. Su precio alcanza aproximadamente los 4.000 euros por noche en temporada alta, situándola entre los alojamientos más exclusivos de Marbella. Más que una suite, es una residencia temporal para quienes buscan combinar lujo, privacidad y la sensación de tener el Mediterráneo como escenario privado.
El gran elemento diferencial de la nueva etapa de Don Carlos no está en una habitación, sino en sus pistas de tenis. El resort alberga el Rafa Nadal Tennis Center Marbella, el primer centro de estas características vinculado a la metodología Rafa Nadal en la península, una instalación que convierte al hotel en una referencia única para los amantes del deporte de élite.
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El centro cuenta con siete pistas de tierra batida y dos pistas de pádel, y permite a huéspedes de todas las edades entrenar siguiendo una filosofía inspirada en los valores que llevaron a Rafa Nadal a convertirse en una leyenda mundial del tenis.
«Queríamos ofrecer una experiencia difícil de encontrar en otro hotel vacacional: deporte de alto nivel, bienestar y una metodología reconocida internacionalmente dentro del propio resort»
La nueva identidad de Don Carlos también pasa por la gastronomía. La llegada de Manero, en su tercera apertura en España, refuerza la apuesta del hotel por convertirse en un destino gastronómico por derecho propio. A ello se suman nuevos conceptos como Lucia y la presencia de Nikki Beach, creando una experiencia donde playa, gastronomía, ocio y bienestar forman parte de un mismo universo. «Lo que diferencia a Don Carlos no se puede medir sólo en instalaciones o estrellas. Está en la emoción que genera y en la relación que construimos con nuestros huéspedes», resume Jorge Manzur.
