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La selva de la duquesa de Alba en Liria que desconocías: la tortuga Mohamet, el loro Paco y Jason, el león

Durante varios años, fueron muchas las historias que salieron del palacio de Liria, algunas de ellas, que parecían sacadas de una telenovela, y nos ha vuelto a demostrar que nunca dejarán de sorprendernos. Ha salido a la luz una escena que surge entre los muros de su residencia y que tuvo ocho meses de duración y no, no es un embarazo secreto ni nada parecido. Esto lo hemos podido descubrir en el libro de La última duquesa, publicado por Cayetano Martínez de Irujo, que nos deja ver que detrás de las paredes del palacio había una especie de selva (algo que le apasionaba a la duquesa de Alba) con un habitante bastante curioso: un león. 

En el título, el hijo de la duquesa de Alba crea un retrato honesto en honor a su madre con la colaboración de algunas de las personas que mejor la conocieron y más la quisieron: sus hijos Carlos y Fernando, su marido Alfonso, sus nietos Tana, Luis y Amina, y su amigo Luis María Ansón.  Es una de las historias más veraces, porque lo cuenta en primera persona y, por lo que podemos ver, todo lo relatado es fiel a la verdad. Cayetana Fitz-James Stuart tuvo que vivir entre adultos y reconstruir un legado que estaba en declive. Mientras tanto, mostró su amor por los animales y sus jardines eran lo más parecido a una selva.

El duque y la duquesa de Alba. (Foto: Getty)

El jardín del Palacio de Liria, la selva personal de la duquesa de Alba

Es conocido que la duquesa de Alba era una fanática de los animales y tanto sus jardines como sus salones estaban plagados de diferentes especies. Lo principal que albergaban eran perros, que se han convertido durante años en los protagonistas, y llegaron a tener hasta 14 inquilinos al mismo tiempo. No podemos olvidarnos de Flashito, el perro de Cayetana, que era tratado como un auténtico duque. Actualmente, su hija continúa el legado y tiene varios compañeros de cuatro patas adoptados.

Los loros y la tortuga Mohamet

Además de los clásicos perros, el abanico de animales se ampliaba y es que era tan amante de estos que quería que sus jardines y los alrededores de la casa estuvieran rodeados de ellos. Las aves, por ejemplo, tenían su propia habitación en el Palacio de Liria, justo en el dormitorio de al lado de la duquesa de Alba. Según se afirma en el libro:  «Los fotografiaba y los incluía en los álbumes familiares, con el correspondiente pie de foto escrito de su puño y letra, en el que dejaba reflejado su nombre. Así que ahí tenemos inmortalizados, por poner un ejemplo, a los loros Paco y Perico y a la cacatúa Carioca. Incluso he encontrado a la tortuga Mohamet, fotografiada en uno de sus viajes de niña a Egipto con el abuelo Jacobo».

El animal más curioso: Jason, el león

Sí, has leído bien. En esa época es verdad que no había una gran regulación sobre este tipo de animales y las élites tenían bastante facilidad para conseguirlos. Pero hay un dato curioso que hemos de comentar primero. El león no era de la duquesa de Alba, sino que era de su hijo, Cayetano Martínez de Irujo. Todo empezó cuando él residía en el extranjero, concretamente en Normandía, centrado en la preparación para las competiciones de hípica. Y este lugar conoció a un hombre que llevaba un león en brazos, sin futuro, porque pertenecía a un circo que cerró. Este no lo dudó y, de manera impulsiva, decidió hacerse cargo del animal. «Fue una auténtica aventura. Al principio era una «bolita», pero creció enseguida. Aprendí a convivir con un animal salvaje y, por tanto, impredecible», confiesa el hijo de la duquesa de Alba.

La duquesa de Alba y Alfonso Díez. (Foto: Getty)

Lo gracioso de la historia es que andaba y vivía en los jardines de Liria y se escondía entre los árboles. Cuando aparecía cualquier invitado, este los asustaba y, como bien afirma Cayetano, ya luego nadie quería ir al palacio. Es más, confiesa que muchos de ellos, antes de ir, preguntaban: ¿Está el león?”.

El fin de Jason en la vida de la duquesa de Alba

Al principio todo era divertido cuando Jason era pequeño, pero Cayetano Martínez de Irujo confesó que un día se consiguió colar en la casa y llegar al despacho de Jesús Aguirre, marido por aquella época de la duquesa de Alba. El susto fue grande y este se encerró en el baño y pasó horas sin poder pedir ayuda. Esto fue un antes y un después y no hubo alternativa. Tuvieron que sacar el león del palacio de Liria, porque era una temeridad. Es más, él mismo reconoce que fue una imprudencia.