Arte

La política revienta la Bienal de Venecia: el jurado dimite por la participación de Israel y Rusia y los premios quedan en manos del público

El presidente de la Fundación ha permitido la participación de Israel y Rusia en "rechazo a cualquier forma de censura"

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Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Fundación Bienal de Arte de Venecia. (E.P.)
Paula M. Gonzálvez

La política ha golpeado de lleno la 61ª edición de la Bienal de Arte de Venecia: los cinco miembros del jurado han dimitido en bloque, tal y como ha informado en un comunicado, por la participación de Israel y Rusia. Debido a este movimiento, han informado también de que no habrá ceremonia oficial de inauguración y que los premios se moverán al 22 de noviembre, y quedarán en manos de la decisión del público.

Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Fundación Bienal de Arte de Venecia, ha molestado al jurado por su decisión de permitir la participación de Israel y Rusia en un claro «rechazo a cualquier forma de censura del arte y la cultura». Ambos países, readmitidos en el concurso, podrían competir por los premios a Mejor Artista y Mejor Pabellón Nacional.

La Bienal aspira a conservar su «espíritu fundacional, basado en la apertura, el diálogo y el rechazo de cualquier forma de cierre o censura», para mantenerse como «un espacio de tregua en nombre del arte, la cultura y la libertad artística», indican.

Por su parte, el ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, ha confirmado que no estará presente en la inauguración, y ha enviado una comisión a Venecia para reunirse con Buttafuoco, aunque sin éxito. Tampoco acudirá el comisario europeo de Cultura, Glenn Micallef, que ha expresado su apoyo al ministro y ha indicado que la decisión de la Bienal «es incompatible con la posición de la Unión Europea». El temor de Giuli responde a la advertencia de la UE: la de no seguir aportando los dos millones de euros con los que financia parte de la Bienal por no atender a las sanciones europeas a Rusia.

Por otro lado, ante la amenaza de ser excluido, el artista israelí Belu-Simion Fainaru informó a la fundación de que presentaría un recurso si le apartaban. Se comunicó con la Bienal mediante un requerimiento formal de sus abogados que invocaba al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Los premios de la Bienal debían anunciarse el día de la inauguración, es decir, el 9 de mayo. Sin embargo, el jurado declaró el pasado 23 de abril su «compromiso con la defensa de los derechos humanos en el espíritu del proyecto curatorial de Koyo Kouoh». Una declaración de intenciones, pese a no aludir directamente ni a Israel ni a Rusia.

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