Comunidad Valenciana
EDUCACIÓN

«La bomba de ETA cambió mi vida»: los vídeos contra la violencia que se verán en las aulas valencianas

El lamento de un Guardia Civil herido en un atentado en Llodio: "La gente no sabe ni que existimos"

Ana Alonso revela que el atentado a la casa cuartel de la Guardia Civil en que se hallaba "cambió mi vida"

La emoción y el estremecimiento en sus rostros. La voz temblorosa. Y una trágica sucesión de imágenes en sus mentes como si fuera aquel día, aquella hora. OKDIARIO ha tenido acceso a tres de los 11 vídeos que rescatan, contados por sus protagonistas, los atentados terroristas de ETA, GRAPO y FRAP en los que se conocieron como los años de plomo. Y que son los vídeos, también, que los estudiantes valencianos de Primero y Segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y de Bachillerato verán en las aulas valencianas. Una iniciativa de la Consejería de Justicia del Gobierno autonómico de PP y Vox, que tiene por objeto deslegitimar la violencia. En cada uno de esos vídeos, cada víctima  lanza varios mensajes. Pero todos ellos confluyen en uno con la imagen de dolor reflejada en sus rostros: “La bomba de ETA me cambió la vida”.

Los 11 vídeos, uno por cada víctima, se agrupan bajo el título común de Testimonios contra el terrorismo y cuentan con la colaboración de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

Antonio Cabrera

El 26 de junio de 1987, el guardia civil, actualmente retirado, entonces en activo, Antonio Cabrera Nieto, resultó herido en un atentado de ETA en el cuartel de Llodio, en la provincia vasca de Álava. Recuerda que la utilizada ese día «ha sido la mayor carga de explosivo» de la banda: «Estiman que fueron 250 kilos de amonal y trilita». Antonio lo tiene claro: «Nos querían hacer desaparecer del mapa».

Para Antonio, el auténtico calvario de una víctima del terrorismo «comienza cuando ésta cae en el olvido». Hasta el punto de sentirse «abandonado, desamparado, por propios y extraños».

Explica Antonio que otro de los motivos que le ha llevado a dejar su testimonio para las nuevas generaciones de valencianos es «honrar a nuestras víctimas, a los fallecidos; y, después, que nos pongan cara». Para concluir con una demoledora afirmación: «La gente no sabe ni que existimos». Por ello, con este gesto pretende que «oigan de primera mano un testimonio que no esté manipulado» y que «saquen sus propias conclusiones».

Santos Hipólito

Para hablar del siguiente testimonio hay que recordar antes que el 4 de agosto de 2002 la niña Silvia Martínez Santiago, de 6 años de edad, jugaba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola. Un coche bomba aparcado junto a la valla de esa misma casa cuartel estalló y produjo dos muertos. Silvia fue uno de ellos.

En ese mismo atentado resultó herido Santos Hipólito Santiago. El suyo es otro de los testimonios de los vídeos que verán los escolares valencianos. A Santos casi se le saltan las lágrimas cuando reconoce, emocionado: «Estoy enormemente orgulloso de participar en este proyecto tan bonito», que es el de «acercar a las aulas y decirles a los jóvenes «con nuestras propias palabras nuestro sufrimiento».

Santos recuerda que fue en la primera década de este Siglo XXI, «anteayer», cuando «ETA deja de hacer atentados». Para revelar algo que aún está en el recuerdo de quienes vivieron aquellos años de plomo: «En quien más se centraba ETA era en la Guardia Civil».

Ana Alonso

También resultó damnificada en ese mismo atentado Ana Alonso. Hoy día, una joven a la que le tiembla la voz cuando recuerda lo que sucedió. «Me cambió la vida», dice Ana al recordar aquella bomba, aquel atentado. Pero si demoledora es esa sola frase, más aún lo es su propia introducción: «Soy hija de guardia civil y soy víctima del terrorismo», porque «ETA puso un coche bomba cuando yo vivía en la casa cuartel».

Ana afirma que «ni nos podíamos imaginar que eso nos iba a tocar a nosotros». Para ella, «es como si el atentado hubiese hecho que mi vida cambiase». Recuerda, visiblemente emocionada: «Yo perdí una bota, pero también perdí y cambió toda mi vida».