Ciencia
Industria petrolífera

Revolución industrial a la vista: un yacimiento de EEUU contiene un extraño gas que podría ser el ‘petróleo del futuro’

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Durante décadas, la carrera energética ha girado en torno a combustibles fósiles, renovables y, más recientemente, al hidrógeno. Sin embargo, un nuevo actor comienza a ganar espacio en la búsqueda internacional del petróleo del futuro. Su posible explotación en la Tierra altera supuestos que hasta ahora parecían inamovibles.

El descubrimiento de este recurso, capaz de sostener tecnologías claves, se produjo en un yacimiento terrestre de Estados Unidos. Desde luego, este descubrimiento fue completamente inesperado para el sector industrial, científico y de seguridad energética.

¿Cuál es el extraño gas que podría ser el «petróleo del futuro»?

El helio-3, un isótopo extremadamente raro, tiene el potencial para ser descrito como el petróleo del futuro. El proyecto Topaz, situado cerca de la localidad de Babbitt, en el norte de Minnesota, ha revelado concentraciones medibles y aprovechables de helio-3 en gas atrapado a gran profundidad.

Los análisis de laboratorio, señalados en un comunicado oficial, indican niveles de hasta 14,5 partes por mil millones, cifras comparables a las muestras traídas por las misiones Apolo desde la Luna.

Este dato resulta relevante porque el helio-3 siempre se ha vinculado al espacio como recurso estratégico. La NASA y otras agencias llevan años financiando estudios para extraerlo del regolito lunar, al considerarlo un posible petróleo del futuro para reactores de fusión y sistemas avanzados de refrigeración.

Un dato a remarcar es que la existencia de un reservorio terrestre con valores similares modifica por completo ese escenario.

Los trabajos analíticos han sido realizados por equipos independientes en Ohio y Massachusetts, utilizando espectrometría de masas de gases nobles. La consistencia de los resultados refuerza la idea de que se trata de una acumulación estable y no de una anomalía puntual.

¿Qué es el helio-3 y por qué se lo considera el «petróleo del futuro»?

El helio es un elemento químico con varios isótopos. El más común es el helio-4, ampliamente utilizado en globos, resonancias magnéticas o procesos industriales. El helio-3, en cambio, tiene un neutrón menos y es extremadamente escaso en la Tierra.

La mayor parte del helio-3 disponible procede del decaimiento del tritio en instalaciones nucleares o de cantidades mínimas presentes en algunos campos de gas natural.

En la atmósfera terrestre su presencia es casi testimonial, lo que explica su elevado precio, que puede superar los 18 millones de dólares por kilogramo. Dicho esto, su valor no es simbólico. El helio-3 es clave para:

Estas aplicaciones explican por qué muchos expertos lo sitúan como el petróleo del futuro, no por su uso masivo, sino por su capacidad de sostener tecnologías críticas.

Las implicaciones industriales y estratégicas del proyecto Topaz

El subsuelo del norte de Minnesota está formado por una corteza muy antigua y rica en uranio, capaz de generar helio durante miles de millones de años. El calor interno y antiguas fallas geológicas han permitido que ese gas migre y quede atrapado bajo capas de roca impermeable.

En el caso del proyecto Topaz, el helio viaja disuelto en un gas rico en nitrógeno, sin presencia significativa de hidrocarburos. Este detalle reduce algunas de las implicaciones ambientales habituales asociadas al gas natural y refuerza el interés industrial del hallazgo.

A diferencia de otras fuentes, este yacimiento no depende de reservas nucleares en declive. Incluso recuperaciones modestas podrían aliviar las restricciones de suministro actuales y consolidar una fuente estable de lo que muchos ya denominan el petróleo del futuro.

Retos tecnológicos, regulatorios y sociales detrás del helio-3

Pese al potencial del descubrimiento, existen obstáculos relevantes. Separar helio-3 de helio-4 es un proceso complejo, ya que ambos isótopos se comportan de forma casi idéntica. Las técnicas en desarrollo incluyen destilación criogénica y sistemas de adsorción, pero aún no existe una planta comercial operativa a gran escala.

A esto se suma un marco regulatorio en construcción. Minnesota no cuenta con tradición en producción de gas, por lo que las autoridades están elaborando normas específicas.

Comunidades locales y gobiernos tribales analizan los posibles efectos sobre acuíferos, fauna y uso del suelo, al tiempo que evalúan el impacto económico.

El debate refleja una tensión conocida: aprovechar un recurso estratégico sin experiencia previa en el sector. En este contexto, el helio-3 se consolida como una fuente energética que no solo plantea desafíos técnicos, sino también políticos y sociales.

La posibilidad de que este gas, hasta ahora asociado a la exploración lunar, proceda de bosques y humedales estadounidenses introduce ahora un cambio de paradigma.