Los científicos se ponen a temblar: el deshielo antártico ya libera microbios que llevaban miles de años congelados
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El deshielo antártico ya no solo implica retroceso de glaciares y aumento del nivel del mar: ahora también está liberando microbios que permanecieron congelados durante miles de años. Este proceso, invisible a simple vista, podría estar influyendo de manera directa en el cambio climático al reactivar mecanismos biológicos que habían permanecido inactivos bajo el hielo.
Lo que ocurre bajo la superficie congelada es menos evidente que el derretimiento visible, pero igual de decisivo. La actividad microbiana que se reactiva con el deshielo modifica el equilibrio de los ecosistemas polares y suma nuevas variables a las proyecciones climáticas actuales, que podrían estar subestimando estos efectos.
Qué revela la revisión científica sobre el deshielo y los microbios antiguos
Una revisión científica liderada por la Universidad McGill, publicada en Nature Reviews Microbiology en noviembre de 2025, reunió datos de decenas de investigaciones realizadas en regiones frías del planeta, incluyendo el Ártico, la Antártida y zonas alpinas.
El trabajo identificó un patrón claro: cuando el hielo y el permafrost se descongelan, los microbios incrementan su metabolismo y su capacidad de descomposición.
Durante siglos, estos ecosistemas se mantuvieron relativamente estables gracias a las bajas temperaturas y la limitada disponibilidad de nutrientes. En estado congelado, la actividad biológica era mínima. Sin embargo, al producirse el deshielo, el agua vuelve a circular y los nutrientes se redistribuyen, creando condiciones favorables para que los microorganismos retomen su actividad.
Esa reactivación tiene consecuencias directas. Al intensificarse la descomposición de materia orgánica acumulada durante miles de años, se liberan dióxido de carbono y metano, dos gases que potencian el efecto invernadero. De este modo, el calentamiento global no solo derrite el hielo, sino que también activa procesos naturales que refuerzan ese mismo calentamiento.
Microbios, carbono y contaminantes: un impacto más amplio de lo previsto
El ciclo del carbono se acelera cuando el suelo congelado pierde su estabilidad térmica. La materia orgánica que permanecía atrapada comienza a degradarse con mayor rapidez, enviando grandes cantidades de carbono a la atmósfera.
Según advierten los investigadores, este fenómeno no había sido considerado con suficiente peso en muchos modelos climáticos, lo que podría ayudar a explicar por qué ciertos cambios se producen más rápido de lo esperado.
Pero el impacto no se limita a los gases de efecto invernadero. El descongelamiento del permafrost también puede liberar contaminantes que habían quedado retenidos durante siglos, como el mercurio. Una vez liberados, estos compuestos pueden desplazarse a través de ríos y sistemas acuáticos, incorporarse a cadenas alimentarias y afectar ecosistemas e incluso comunidades humanas alejadas de las regiones polares.
Además, variables como la humedad del suelo y la disponibilidad de oxígeno influyen en el comportamiento de los microbios tras el deshielo. Pequeñas diferencias en estas condiciones pueden generar respuestas biológicas muy distintas, lo que complica la estimación precisa de cuánto carbono o qué sustancias se liberarán en cada territorio.
A esta complejidad se suma un obstáculo importante: la falta de datos a largo plazo. La microbiología polar es un campo relativamente reciente y los registros sistemáticos más antiguos datan de comienzos de los años 2000. Esto dificulta comparar el escenario actual con etapas anteriores y limita la capacidad de proyectar con exactitud lo que podría ocurrir en el futuro.
El deshielo no solo transforma paisajes helados: también activa procesos biológicos que habían permanecido ocultos durante siglos. La reaparición de microbios antiguos y la aceleración en la liberación de carbono y contaminantes añaden nuevas capas de complejidad al sistema climático global, mostrando que bajo el suelo congelado se juegan dinámicas decisivas para el futuro del planeta.
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