Ártico

Los expertos en geopolítica ponen el grito en el cielo: la misión secreta de China para controlar el Ártico desde el fondo del mar

Misión de China en el Ártico
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En las últimas décadas, el Ártico se ha convertido en uno de los escenarios estratégicos más disputados del mundo, y China quiere reclamar su parte. Para lograrlo, el país asiático ha puesto en marcha una expedición científica sin precedentes con su sumergible tripulado Fendouzhe, conocido como «Luchador». Durante casi dos meses, este vehículo ha realizó 43 inmersiones, descendiendo hasta los 5.277 metros de profundidad en la cuenca central del océano Ártico.

El Gobierno chino asegura que la misión sólo tiene fines científicos, pero numerosos analistas occidentales siguen el proyecto con cautela, ya que la exploración del fondo marino podría revelar futuras rutas comerciales y recursos estratégicos que aún permanecen ocultos. Recientemente, un carguero chino completó en apenas 20 días el trayecto entre puertos asiáticos y Reino Unido gracias al paso ártico. Para realizar estas operaciones, Pekín ha puesto en marcha el buque científico Tansuo-3, diseñado para operar en condiciones extremas y entre placas de hielo densas.

La misión secreta de China en el Artíco

«La visión ártica de China se ha sofisticado evolucionando desde un enfoque científico a una perspectiva pragmáticamente geoeconómica y, por último, geoestratégica. Convertirse en una «gran potencia polar» es clave para transformarse en potencia marítima líder de alcance global.

La estrategia de China en el Ártico, coherente con su modelo de globalización, persigue reconocimiento como actor ártico legítimo, involucrándose más en los asuntos polares y empoderando su estatus e influencia geopolíticas mediante actividades diplomáticas, económicas, científicas o militares. Su presencia en el Ártico reafirma su papel en la gobernanza global desafiando el liderazgo geopolítico de Estados Unidos, El Ártico junto a la Antártida poseen un significado conjunto en un contexto geopolítico global», detalla el Ministerio de Defensa.

Durante 56 días, el «Luchador» llevó a cabo con éxito 43 inmersiones en el Ártico y realizó operaciones submarinas coordinadas con otro sumergible tripulado de aguas profundas, el Jiaolong. La misión alcanzó una profundidad máxima de 5.277 metros en la cuenca central del Ártico, donde la cobertura de hielo supera el 80 %.

Según la televisión estatal CCTV, esta expedición convirtió a China en el único país capaz de realizar inmersiones tripuladas continuas en aguas profundas de regiones árticas con hielo denso. Pekín sostiene que se trataba de una misión científica, aunque sus rivales muestran recelo ante la posibilidad de que China explore las profundidades del Ártico con fines también geoestratégicos.

Zhang Beichen, subdirector del Instituto de Investigación Polar de China, aseguró en la conferencia de Tromso que China podría invitar a otros países a participar en sus futuras expediciones al Ártico. Según sus palabras, el país está dispuesto a «fortalecer una colaboración científica transparente y abierta con los socios nórdicos y todos los demás actores del Ártico». Por su parte, Zhao Long, del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghái, un centro de estudios chino, criticó a los países occidentales por «sobreproteger» las actividades de China, y afirmó a The Economist que los gobiernos europeos deben entender que «China tiene objetivos muy limitados en relación con el Ártico».

‘Ruta de la seda polar’

China continúa explorando formas de ampliar y optimizar su comercio, especialmente su conexión con Europa y Norteamérica. Con este objetivo, está estudiando y desarrollando rutas más cortas que las actuales, a través de lo que han denominado la ruta de la seda polar, que atraviesa el Ártico y podría reducir a la mitad el tiempo de llegada al Viejo Continente. No obstante, esta vía también plantea riesgos importantes para el ecosistema. Todo esto es posible gracias a la alianza entre Pekín y Moscú, mediante la cual rompehielos rusos abren el camino para que los cargueros chinos naveguen por las aguas árticas, facilitando así el comercio en condiciones extremas.

Según Yang Linsheng, de la Academia China de Ciencias, el país “quiere incorporar el Paso del Nordeste a su sistema de transporte global”, lo que podría canalizar entre un 10 % y un 30 % del comercio sino-europeo y aliviar las rutas tradicionales saturadas. El proyecto se apoya en la Ruta Marítima del Norte rusa, donde Moscú planea invertir hasta 1,8 billones de rublos (unos 22.000 millones de dólares) hasta 2035, asegurando además el tránsito durante todo el año con rompehielos, según informó la cadena estatal CCTV. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, ya había adelantado a finales de septiembre que Pekín «cooperará con Rusia y otros países interesados en el desarrollo y la protección del Ártico».

«Rusia ofrece la infraestructura, la experiencia y el control territorial. China aporta inversión, tecnología y carga comercial. Ambos se benefician políticamente», ha explicado Elena Conde, profesora de Derecho Internacional Público de la UCM.

Sin embargo, aunque Pekín presenta esta ruta como un modelo de «transporte verde», con hasta un 50 % menos de emisiones, enfrenta riesgos ambientales significativos. La navegación de buques en aguas polares puede liberar carbono negro, que oscurece el hielo y acelera su deshielo, además de favorecer la propagación de especies invasoras adheridas al casco, según estudios canadienses y del British Antarctic Survey.

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