¿Cómo protegernos de las mentiras?
Estamos en una sociedad donde no siempre los valores personales son extendidos. ¿Te has preguntado alguna vez cómo protegernos de las mentiras?
Mitomanía, mentiroso compulsivo
Algunas de las grandes mentiras de la historia
¿Cómo son los mentirosos compulsivos?
Para nadie es ajeno que la mentira es parte de la cotidianeidad de todas las sociedades modernas en el uso de su lenguaje. La mentira es estructural y funcional al sistema contemporáneo. Sin la mentira no sería posible la dominación sobre la que se erige la lógica que lo dispone todo, desde lo que se come hasta lo que se piensa.
Para algunas personas resulta más fácil y menos comprometedor «creerse la mentira». No son muchos quienes tienen el valor de cuestionar cómo se le presenta el mundo, qué hay de verdad y qué de mentira en lo que vive. Esto es porque hacer ese ejercicio supone una toma de postura que requiere coraje y valentía.
La mentira como arma de defensa
Muchas veces, las personas mienten para defenderse. En un mundo «de mentira», la mejor forma de mantenerse a salvo es redoblar la apuesta. En lugar de intentar desplazar el escenario y promover la búsqueda de la verdad liberadora, las personas se escudan tras el mismo mecanismo que los agrede.
De ese modo, a la maraña social se le agrega cada día un nudo más. Cuando la situación se torna patológica debido a que nadie conoce el verdadero suelo que pisa, es imposible revertirla. Las personas desconfían unas de otras, se traicionan mutuamente y el entorno se vuelve hostil y nocivo.
Esto se aprecia, por ejemplo, en espacios que se han vuelto tóxicos, en los que las personas enferman por patologías psicosociales. Todos se han vuelto contra su prójimo sin percibir que el único favorecido es dueño o gobernante, cuya mentira funcional contribuye únicamente al aumento de sus arcas.
La mentira protectora
Otras personas mienten para proteger. Se suele creer que la verdad puede ser dolorosa en algunas ocasiones, entonces se recurre a la mentira supletoria. Lo que no se comprende es que por mucho que se la pretenda ocultar, la verdad siempre saldrá a la luz.
Entonces, cuando se ha querido proteger, se termina violentando. Todas las personas tienen el derecho a conocer la verdad, ya sea sobre su estado de salud o acerca de cualquier otro extremo de su existencia propia o circundante. Se trata de un derecho fundamental que no puede ser violentado con excusas artificiosas.
En definitiva, la forma de protegerse de la mentira es desarrollar el espíritu crítico que permita a cada persona realizar un análisis consciente de su realidad circundante.
Todos podemos hacer ese esfuerzo, pero hace falta valor para derribar el escenario que nos han montado y comenzar a construir el mundo verdadero: sin miedo.
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