China no anda con tonterías: construye una gigantesca batería gravitacional tan alta como un rascacielos de 45 plantas que puede transformar las energías renovables
China ha puesto en marcha la primera batería gravitacional comercial a gran escala del mundo en Rudong, provincia de Jiangsu. La instalación, desarrollada por Energy Vault en colaboración con China Tianying y Atlas Renewable, fue probada y puesta en servicio el 4 de mayo de 2024 y tiene una capacidad de 25 megavatios de potencia y 100 megavatios-hora de energía, suficiente para cubrir la demanda de miles de hogares durante varias horas.
La estructura mide 148 metros de altura, el equivalente a un rascacielos de 45 plantas, y se construyó directamente junto a un parque eólico en Rudong para absorber los excedentes de generación renovable y devolverlos a la red cuando la demanda lo requiere.
En enero de 2024, la Administración Nacional de Energía de China la seleccionó como proyecto de demostración piloto de nuevas tecnologías de almacenamiento energético.
Cómo funciona una batería gravitacional y por qué puede transformar las energías renovables
El principio de funcionamiento es el mismo que mueve un reloj de péndulo o una presa hidroeléctrica: la gravedad. Cuando hay exceso de producción eléctrica, ya sea de origen solar o eólico, unas grúas automatizadas elevan bloques de hormigón de 35 toneladas hasta la parte superior de la torre.
Ese proceso consume electricidad y la almacena en forma de energía potencial gravitacional. Cuando la red necesita electricidad, los bloques descienden de forma controlada y los generadores conectados al sistema convierten ese movimiento en corriente eléctrica.
La eficiencia de conversión del sistema supera el 80%, lo que lo sitúa por delante de otras tecnologías de almacenamiento de larga duración como las baterías de flujo, los sistemas de aire comprimido o los termales. La vida útil proyectada es de 35 años sin degradación del medio de almacenamiento, sin autodescarga y sin necesidad de sustitución de componentes críticos, lo que reduce significativamente los costes operativos a largo plazo.
A diferencia de las baterías de iones de litio, que dependen de materiales escasos con cadenas de suministro complejas y presentan problemas de reciclaje al final de su vida útil, la batería gravitacional utiliza hormigón y acero, materiales disponibles localmente en casi cualquier región del mundo. Eso reduce la exposición a fluctuaciones de precios de materias primas y permite cumplir con los requisitos de contenido local en los países donde se instale.
Qué implica para la transición energética que China tenga la primera batería gravitacional del mundo
El principal problema de las energías renovables es su intermitencia, el sol no brilla siempre y el viento no sopla a demanda. Sin almacenamiento, los excedentes de generación se pierden o desestabilizan la red, y cuando no hay generación suficiente hay que recurrir a centrales de respaldo que funcionan con combustibles fósiles.
Una batería capaz de almacenar 100 MWh durante cuatro horas y devolverlos a la red con una eficiencia superior al 80% resuelve directamente ese problema.
En los últimos doce meses, China Tianying ha anunciado ocho instalaciones adicionales del sistema EVx en varias provincias chinas, con una capacidad total superior a 3,7 gigavatios-hora. Energy Vault ha extendido su acuerdo de licencia con Atlas Renewable hasta 2036, lo que indica que la tecnología tiene proyección comercial más allá del proyecto piloto de Rudong.
La escalabilidad del sistema es una de sus ventajas más relevantes. La torre puede construirse más alta, con más bloques o con mayor potencia de grúas para aumentar la capacidad según las necesidades de cada emplazamiento.
El proyecto de Rudong establece un punto de referencia técnico y comercial para futuras instalaciones en otros países que busquen alternativas al litio para el almacenamiento de energía renovable a gran escala.