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La palabra que sólo conocen los manchegos: el resto de españoles no sabe su significado

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Blanca Espada

España es un país cuyo vocabulario es amplio y variado gracias a los distintos territorios que lo conforman. De hecho hay incluso palabras que pueden resultar completamente normales en una provincia y provocar una cara de desconcierto apenas unos kilómetros más allá. En Castilla-La Mancha ocurre con palabras que han sobrevivido durante generaciones en el habla cotidiana, pero que rara vez aparecen en una conversación en otras partes del país.

En concreto, hay una palabra que todos los manchegos conocen bien, y que todavía siguen usando, pero que en el resto de España se desconoce por completo. Se trata de la palabra «obedao», aunque también puede encontrarse como ovedao. Quien haya crecido escuchando frases como «se me ha ido por el obedao» probablemente no necesite ninguna explicación. Pero para muchos otros españoles, en cambio, no resulta nada sencillo averiguar a qué se refiere. Y lo curioso es que todos hemos experimentado alguna vez la desagradable situación que describe, de modo que será bueno saber qué significa exactamente.

La palabra que sólo conocen los manchegos

El obedao en Castilla-La Mancha es una forma popular de referirse a la zona de la garganta relacionada con las vías respiratorias. De este modo, dependiendo de la fuente y de la variante geográfica, aparece definida como garganta, glotis o conducto por el que pasa el aire. Sin embargo, es mucho más fácil entender su significado a través de la expresión con la que habitualmente se utiliza: «irse por el obedao».

«Bebe más despacio, que se te va a ir por el obedao» podría decir una abuela manchega a su nieto. Y para entender lo que significa, cabría explicar que lo que le estaría advirtiendo es que tenga cuidado de no atragantarse, algo que muchos han experimentado en alguna ocasión cuando lo que se mastica o lo que se está bebiendo «se va por donde no debe». El alimento o el líquido alcanza la entrada de las vías respiratorias en lugar de seguir correctamente su camino hacia el esófago. Entonces llegan la tos y esa conocida sensación de haberse atragantado.

¿Se escribe «obedao», «ovedao» o «vedao»?

Aquí es donde la palabra se vuelve especialmente interesante. No existe una única forma oral y pueden encontrarse variantes como obedao, ovedao o vedao. Una explicación popular relaciona el término con «vedado», palabra procedente de vedar, es decir, prohibir. En el habla coloquial, la pérdida de la d intervocálica convierte fácilmente vedado en vedao, algo que ocurre con muchísimas palabras en el español hablado. Según esta interpretación, la glotis sería metafóricamente «lo vedao» para la comida: el lugar por el que los alimentos no deben entrar.

Con el uso, la expresión «por lo vedao» habría podido transformarse en «por el ovedao», al reinterpretarse los sonidos y el artículo como si formasen parte de una misma palabra. De ahí habrían surgido algunas de las variantes que todavía pueden escucharse. De todos modos hay que tomar esta explicación con cierta cautela, ya que hablamos fundamentalmente de una palabra transmitida mediante el habla popular y sus formas cambian dependiendo del territorio.

Una palabra que no es exclusivamente manchega

Aunque «obedao»» está presente en el vocabulario popular de Castilla-La Mancha, hay un matiz interesante ya que existen palabras y expresiones prácticamente idénticas fuera de la región ya que por ejemplo encontramos que en el libro: El Vocabulario del noroeste murciano: contribución lexicográfica al español de Murcia, de Francisco Gómez Ortín, encontramos precisamente la palabra «ovedao» con el sentido de glotis, la abertura de la laringe.

También se han documentado expresiones del tipo «irse por lo vedao» o variantes similares en Murcia, Aragón y algunas zonas de Navarra. Incluso en valenciano existe «anar-se’n pel vedat», utilizada con un significado relacionado. Esto convierte al término en un buen ejemplo de cómo el vocabulario tradicional no siempre entiende de las fronteras autonómicas actuales. Una palabra puede mantenerse especialmente viva en una región y, al mismo tiempo, conservar parientes muy próximos en territorios vecinos.

Palabras de Castilla-La Mancha que fuera pueden sonar extrañas

«Obedao»  está lejos de ser la única palabra que puede dejar descolocado a quien escucha hablar a un manchego. El vocabulario popular de Castilla-La Mancha conserva términos y expresiones muy gráficos. Estos son algunos ejemplos:

  • Apechusque: mareo, indisposición o desmayo.
  • Cansaliebres: persona pesada que insiste hasta terminar aburriendo.
  • Cocote: la nuca.
  • Desaborío: alguien desagradecido, antipático o poco amable.
  • En ca: forma abreviada de decir «en casa de». Por ejemplo, «está en ca María».
  • Golismero: persona a la que le gusta enterarse de asuntos ajenos o cotillear.
  • Gobanillas: las muñecas de las manos.
  • Miaja: una cantidad muy pequeña de algo.
  • Pestucio: mal olor.
  • Rechisquero: calor intenso y sofocante, especialmente el que produce el sol.
  • Rosetas: palomitas de maíz.
  • Zapatiesta: alboroto, jaleo, desorden o pelea.

Algunas son perfectamente comprensibles por el contexto; otras necesitan traducción incluso para españoles de otras comunidades. Y luego está «obedao», una palabra que quizá resulte desconocida hasta que alguien pronuncia la frase completa y entendemos también el contexto en el que se pronuncia.

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