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El último disparate de los turismofóbicos en Baleares: exigen multiplicar por 10 la tarifa del agua a los hoteles

Aseguran que el actual sistema tarifario permite que un elevado volumen de consumo de agua se facture a un precio reducido

Critican que las infraestructuras hidráulicas se financien con recursos públicos para beneficiar a la industria hotelera

Baleares turismofobia
Indalecio Ribelles
  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

El último disparate de los turismofóricos en Baleares: exigen multiplicar por 10 la tarifa del agua a los hoteles porque, según el portavoz de Menys Turisme, Més Vida, Pere Joan Femenia, el actual modelo beneficia al sector turístico.

Como ejemplo, Femenia ha asegurado que un hotel que actualmente paga 1.600 euros en su recibo bimestral, si se equipararan los sistemas tarifarios con el de las comunidades de vecinos, pasaría a abonar unos 15.000 euros.

Femenia ha asegurado que el sector turístico paga el suministro de agua en función del número de habitaciones más el consumo del establecimiento, mientras las comunidades de vecinos, en cambio, lo hacen por comunidad, una diferencia que, según el portavoz de la entidad antiturística, reduce considerablemente el importe que abonan los establecimientos turísticos.

Asimismo, ha señalado que, en una comparativa de cinco hoteles, el importe abonado es 9,4 veces inferior al que correspondería si se aplicara el mismo sistema tarifario que a una comunidad de propietarios.

Las entidades han considerado que este modelo contribuye a abaratar el coste del agua para el sector turístico, pese a que, según han sostenido, se trata de uno de los principales consumidores de este recurso.

La comparecencia de diferentes activistas de la entidad se produce a las puertas de la manifestación contra el turismo que tendrá lugar la tarde del próximo domingo en Palma, convocada por un colectivo afín a los separatistas de Arran que asegura que «Mallorca está al límite; al límite ecológico, territorial y social, al límite de la presión humana y al límite de la capacidad de resistencia de su población», tal y como ha manifestado en la red social X.

Los activistas turismofóbicos han reclamado al Ayuntamiento de Palma y a Emaya modificar el actual sistema de facturación para implantar un modelo que, a su juicio, sea «más justo» y elimine las diferencias entre hoteles y comunidades de vecinos.

Femenia ha sostenido también que el sistema genera un déficit en la comercialización de agua desalinizada, al considerar que se vende por debajo de su coste de producción, lo que, según ha dicho, supone una pérdida de recursos públicos. En este sentido, ha criticado que, en lugar de corregir esta situación, se siga apostando por ampliar las desalinizadoras con financiación pública.

El portavoz ha añadido que en Palma existen unas 30.000 habitaciones hoteleras y ha considerado que el actual sistema tarifario permite que un elevado volumen de consumo de agua se facture a un precio reducido.

Por su parte, la representante de Terraferida, Margalida Rosselló, ha criticado que el modelo actual «socializa los costes y privatiza las ganancias», al sostener que las infraestructuras hidráulicas se financian con recursos públicos mientras benefician principalmente a la industria hotelera.

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