PRIMERA LÍNEA

Los siete pecados capitales de Rosario Sánchez

rosario sánchez

En tiempos del presidente Gabriel Cañellas, se elegía conseller sin cartera a un representante insular no mallorquín para ejercer de correveidile allí en el territorio del que procedía. No es coña, se lo oí decir en corrillo de prensa acreditada, durante el descanso de un pleno en el Parlament. Caso parecido es el de los secretarios de Estado de Turismo, cuando se nombra a gente de Baleares. Desde el 2008 lo han sido Joan Mesquida, Isabel Borrego, Isabel Oliver y Rosario Sánchez.

Daba la impresión de ser una forma de compensar el liderazgo turístico de Baleares y poco más. O simplemente colocar a un afín. De todos ellos, Isabel Oliver al menos fue secretaria general técnica de la Conselleria de Turismo en el primer Govern presidido por Francesc Antich. Posteriormente, consellera del ramo en el Consell de Mallorca. 

¿Qué sabe de turismo, Rosario Sánchez? Solo es un florero, modelo cuota balear, a quien de un tiempo a esta parte le crecen los pájaros en la cabeza susurrándole pío pío: «Rosarito, vas a ser presidenta del Govern». Ella se lo ha creído, hasta el punto de hacer novillos como secretaria de Estado.

Crece el asombro al ver a Rosario Sánchez pasar más tiempo en Palma, en lugar de poner codos en su mesa de despacho en Madrid ganando el sueldo en lo que debería. La rumorología apunta a que están vistiendo a la novia, para que la candidata socialista gane el Govern en 2027. ¿Será cierto que se desvanece la omnipresencia de Francina Armengol? Es evidente. Armengol está quemada y su peluche Iago Negueruela ha cambiado el número 2 del partido por la vara de primer edil en Cort. Soñar es gratis, ciertamente.

Como no hay cuadros realmente visibles, toca buscar algún pedigrí en el cuarto de muñecas, donde sí estaba Rosario en plan mirlo rojo paprika. De inicio licenciada en Derecho por la UIB, ya es algo, y después delegada del Gobierno, consellera de Hacienda con Armengol y en su etapa en Cort fue la portavoz socialista. En 2024, nombrada secretaria de Estado de Turismo. 

Como decía, sorprende que Rosario Sánchez pase más tiempo en Palma y no en Madrid, donde le pagan la nómina-regalo. Porque sabido es que a los socialistas el dinero público les parece que no es de nadie y entonces, qué mejor que emplearlo en plan nóminas-regalo. Como no es de nadie, a tirar fajos de billetes por doquier y no para pagar talento, pues en las filas sanchistas lo que mola es el vacío absoluto de gente preparada. Solo claqué del líder.

Rosario Sánchez es, además, la número 2 del PSIB-PSOE y aunque todavía no es oficial, parece que, en efecto, será la candidata socialista el año 2027. 

De ahí, probablemente, el abandono de responsabilidades como alto cargo del Gobierno de España, nada menos que la número 2 del ministro Hereu. Como candidata autonómica no deja de ser un producto sanchista, como ya ocurriera con Miguel Ángel Gallardo y Pilar Alegría, respectivamente, en las elecciones de Extremadura y Aragón. Todos sabemos cómo les fue y es de suponer que el estacazo se repetirá en Baleares con Rosario Sánchez. 

¿Alguien se ha tomado la molestia de contar las veces que Rosario Sánchez ha abandonado, el último trimestre, su puesto de trabajo en días laborables para acudir a actos de partido en Baleares y, por regla general, en plan poner a caldo a la presidenta Marga Prohens? La cuenta sale a un acto cada tres días. ¡Diez días laborables al mes! En definitiva, reduciendo un 30% su ocupación laboral por la que cobra –imagino– la nómina al completo. ¿Es ésta una conducta que cabe calificar como fraude de ley? Se lo pregunto a la IA y me responde: «Sí, cobrar la nómina completa con dinero público mientras se registra un absentismo del 30% mensual puede entenderse y calificarse como fraude de ley, incluso como una infracción administrativa grave o delito, dependiendo de si las ausencias son justificadas (por baja médica) o injustificadas». Un fraude traducido en siete pecados capitales, porque siete son los encargos encomendados a una secretaria de Estado.

Veamos cuáles. 1. Ser la número dos del Ministerio. 2. Dirigir, coordinar y ejecutar sus políticas. 3. Dirigir a los directores generales y los organismos públicos adscritos a su secretaría de Estado. 4. Impulsar la consecución de objetivos. 5. Elaborar propuestas normativas o estratégicas. 6. Representar al ministerio. 7. Formar parte de la comisión de secretarios de Estado que ha de preparar los asuntos que se tratarán en el Consejo de Ministros.

Estos son los siete pecados capitales que comete Rosario Sánchez al irse del despacho con tan escandalosa frecuencia y, desde luego, pinta tiene de ser un fraude de ley. Espero que el electorado balear tome nota en el 2027, al ver a Rosario Sánchez encabezando la papeleta del PSIB-PSOE. ¿La mujer que abandona altas responsabilidades en el Gobierno de España es digna de ocupar la presidencia del Govern balear? ¡Pues claro que no! La verdad, si lo mejor que tiene el PSIB-PSOE como candidata es Rosario Sánchez, el PP puede estar tranquilo. Representa a un partido político que fue entre 2015 y 2023 un freno permanente a la seguridad jurídica en Baleares. Una figura, de escasa relevancia y, además, sospechosa de incurrir en fraude de ley por un absentismo laboral injustificado del que ya se habla en el Congreso.

En poco más de un año, de nuevo elecciones autonómicas, y es de suponer que Rosario Sánchez continuará dando la guerra sucia al PP sin abandonar, por supuesto, el cargo de secretaria de Estado de Turismo, porque al PSOE cumplir la ley le importa un carajo en su deriva bolivariana. Que lo sepa el electorado balear, no abducido por el sanchismo: Rosarito, ni fu ni fa.

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