BALEARES

La pareja más activa de Palma desespera a toda una comunidad de vecinos con sus gritos al practicar sexo salvaje

Los residentes de la avenida Picasso de Palma denuncian ruidos sexuales constantes: "No paran a ninguna hora"

Pareja sexo salvaje
Julio Bastida

Lo que comenzó como una anécdota se ha convertido en un auténtico problema de convivencia vecinal en un edificio de la avenida Picasso de Palma. Los residentes denuncian que una pareja mantiene una intensa actividad sexual a cualquier hora del día, provocando ruidos constantes que, según aseguran, ya están afectando al descanso y a la relación entre los vecinos. «No es sexo normal; podemos decir con todas las letras que tienen una gran fogosidad y practican sexo salvaje», comenta una de las vecinas.

Los habitantes de la finca explican que los ruidos procedentes de un apartamento se escuchan desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche. No existen horarios. Da igual que sea un día laborable, un fin de semana o un festivo. «No paran. Tienen una actividad sexual que hasta nos da envidia. Todo el día dale que te pego. Por la mañana, por la tarde y por la noche», comenta uno de los vecinos con una mezcla de resignación y humor.

La situación ha llegado a tal punto que muchos residentes aseguran que se ven obligados a subir el volumen de la televisión, utilizar auriculares o incluso cerrar puertas y ventanas en pleno verano para intentar reducir el impacto del ruido. Según explican, varios vecinos decidieron subir al apartamento para hablar directamente con la pareja señalada y pedirles que moderaran el volumen por respeto al resto de la comunidad. Sin embargo, la respuesta fue inesperada.

Los ocupantes del piso niegan ser los responsables y aseguran que ellos también escuchan esos mismos ruidos. Una explicación que ha dejado más dudas que respuestas entre los residentes, que aseguran tener perfectamente localizado el origen del sonido. Con el paso de las semanas, la comunidad optó por recurrir al diálogo de otra manera. Colocaron un cartel en las zonas comunes con un mensaje tan educado como directo:

«Os agradeceríamos a los del apartamento 17 que, al tener relaciones sexuales, no molestéis a los vecinos.» La nota apenas permaneció dos horas colgada antes de desaparecer sin dejar rastro. Nadie sabe quién la retiró.

A pesar del evidente cansancio, los vecinos intentan afrontar la situación con sentido del humor. Algunos incluso bromean con que la pareja posee una energía inagotable. «Si trabajan con la misma intensidad con la que hacen ruido, seguro que son los empleados del mes», ironiza uno de los residentes. La noticia se ha convertido en la comidilla de todo el barrio y algunos de los vecinos no han dudado en acudir a la televisión autonómica balear para denunciar de forma pública esta situación.

Lo que sí reconocen es que la situación está empezando a deteriorar la convivencia entre vecinos, ya que el descanso se ha convertido en un lujo y las conversaciones en la comunidad giran casi siempre alrededor del mismo asunto. Mientras el misterio continúa, en este edificio de la avenida Picasso de Palma hay una certeza compartida: el silencio se ha convertido en el vecino más difícil de encontrar.

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